jueves 19 de enero de 2012

Nuevas



la tercera reimpresión de este libro al que debo mucho y me costó también mucho tiempo, va con cariño para todos mis amigos, hojala les agrade.


lo último en lo que vengo trabajando, aquí un avance, del texto debe salir en un par de años, ya que todavía estoy cruzando información. este es un folleto sobre el tema, la versión ampliada fue presentada para la Comisión Internacional de Derechos Humanos (como descripción y transcripciones de testimonios) ahora se presenta una interpretación, claro muy personal sobre ese período de la violencia interna en nuetro país.

Ambas publicaciones se hallan en las principales librerias de la región de Puno así Como en el LIBUNSA de Arequipa, en las ferias en las que participa Editorial Horizonte, en el CENDOC (centro de documentación del Gobierno Regional de Puno) y en la casa del Libro.

Mediante esta le suplico también me disculpen por no haber actualizado este blog, las ocupacones del trabajo que vine realizando me quitaban mucha energía; pero creo que sabran disculparme puesto que estoy trabajando incansablemente en la compilación de documentos en torno a Manuel Z. Camacho y su relación con el Diario La Crónica de Lima, el proceso contra los Mensajeros de Chucuito y los levantamientos de Ayaviri, encontré en mis andadas material fabuloso y detallado sobre nuevas pistas, asi que les tengo sorpresas. también un nuevo libro sobre literatura puneña, con los documentos que no pude incluir en Beso de Lluvia, el libro que fuera publicado por CARE - PERÚ, la Comisión Europea y el Ministerio de Educación... este libro es de otra factura, estoy seguro que se divertirán con él, ya que es un libro de anecdotas, de cosas inesperadas de la literatura puneña... en otras palabras es un libro divertido... y por eso no debe dejar de ser considerado literario.
un abrazo a todos...

¿Por qué Sendero Luminoso Fracasó en el altiplano?

POR: Yudio Cruz Mendoza


foto: comisión de la verdad

Conflicto interno/ escuela y maestro en el altiplano puneño (1980 – 1990) (Qhala editores, Puno, 2011) es un folleto que forma parte del informe (documento de trabajo) que el escritor José Luis Velásquez Garambel (Puno, 1980) presentó hace algunos años a la Comisión Internacional de Derechos Humanos y la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional, en calidad de miembro “voluntario” del Grupo de Trabajo Región Sur Andina cuya labor consistió en visitar el penal de Yanamayo y entrevistar a algunos miembros de Sendero Luminoso para luego transcribir los audios.



foto: comisión de la verdad/ grupo sur de trabajo

En Conflicto interno, escuela y maestro en el altiplano puneño, Velásquez Garambel pretende esclarecer las razones del fracaso total de Sendero Luminoso en Puno. ¿Qué motivó el aislamiento social y la derrota política de este grupo terrorista en el altiplano? ¿Cómo se produjo en el campesino puneño ese tránsito de la aparente simpatía inicial a la resistencia y posterior repudio del PCP SL?


Según Velásquez Garambel, Sendero se enfrentó en Puno -en su afán de convertirlo en el “segundo Ayacucho” y a diferencia de lo que ocurrió en otras regiones- a distintos actores como organizaciones campesinas (Federación Departamental de Campesinos de Puno - FDCP), partidos políticos (PUM, IU, Patria Roja, APRA, etc.), Iglesia Católica del Sur Andino (Vicarías de Solidaridad), Policía Nacional y Fuerzas Armadas.



FOTO: COMISIÓN DE LA VERDAD

Dice el autor que el llamado conflicto interno se entrecruzó en el altiplano con los viejos conflictos por la tierra y el acceso a la escuela, los rezagos terratenientes y la desigualdad social y étnica. “El proceso del conflicto armado interno en el norte del departamento de Puno,…predominantemente quechua, estuvo vinculado a la crisis del sistema asociativo creado por la reforma agraria y a la lucha por la reestructuración democrática de la propiedad de la tierra, además de las formas de exclusión implantadas desde la ‘escuela’…”, sostiene Velásquez Garambel. En la zona sur, en cambio, el grupo terrorista nunca fue capaz de lograr el apoyo de los aimaras, aun cuando constituyó sus tres primeras células en Juli. Esto porque allí la presencia de las empresas asociativas (instauradas por el velascato) no fue significativa.


Según el autor Sendero pretendió arrogarse el liderazgo en el proceso de “recuperación de las tierras” emprendido en 1987 por la FDCP, organización campesina que jugó un papel crucial en la lucha contra el grupo subversivo, pues, a diferencia de éste, que proponía recobrar la tierra con las armas, optaba más bien por reestructurar democráticamente la propiedad de la misma. El gran fracaso PCP SL, arguye Velásquez Garambel, radica en su incapacidad de convencer a los campesinos puneños, pues por más que intentó captar mandos o cuadros entre quechuas y aimaras, éstos rechazaron tajantemente los métodos violentos y de terror para alcanzar la reestructuración de la tierra.



El autor agrega que Sendero logró reclutar a sus primeros militantes entre los maestros, el Frente de Organizaciones Populares, los Institutos Superiores Pedagógicos y el Frente Estudiantil Revolucionario de la Universidad Nacional del Altiplano, es decir, los sectores indígenas más vulnerados que habían logrado acceder a las instituciones superiores de enseñanza.


En la última parte del libro, Velásquez Garambel relata la conmovedora historia de Porfirio Suni Quispe, maestro rural que lideró la Federación Unitaria de Campesinos de Aricoma (FUCA), ente que promovió la reestructuración de la SAIS “Aricoma”. Inicialmente Suni Quispe fue acusado por dicha empresa de agitador y aliado del terrorismo, por lo que en 1988 sufrió detención y tortura policial. Una vez liberado, gracias a la presión de diversas instituciones, fue elegido diputado por Izquierda Unida, cargo desde el cual apoyó la conformación de Rondas Campesinas a fin de contrarrestar la violencia senderista, motivo por el cual, en 1991, un comando de aniquilamiento del PCP SL lo asesinó en Juliaca.



*Reseña publicada en el diario Correo (Puno), 09/10/11

lunes 12 de diciembre de 2011

LA LÓGICA HÍBRIDA DE LA POÉTICA DEL CAOS DE GAMALIEL CHURATA



Conferencia de José Luis Velásquez Garambel



(Fotografía: los restos de Gamaliel Churata, cortesía de Pedro Pineda Aragón, derechos de fotografía reservados a Jaime Ardiles Franco)

Agradezco la invitación a este encuentro de maestros de la Especialidad de Comunicación en Azángaro, así como la posibilidad de leer esta conferencia sobre Gamaliel Churata, que hace poco fue leída en un congreso de Literatura en la UNAP. Churata es uno de los autores que me trae mucho conflicto intelectual y que me obliga a desarrollar constantes lecturas sobre heterogeneidad, interculturalidad, colonialidad, postcolonialidad y postestructuralismo, acaso desde Antonio Cornejo Polar, Enrique Ballón Aguirre hasta Ángel Rama, Néstor García Canclini y a quienes viene trabajando en la actualidad sobre estos complejos tópicos, trataré luego de explicarlo como me lo han sugerido el Dr. Omar Aramayo y mi amigo el Dr. Walter Paz Quispe. Quizá uno de nuestros problemas sean los términos que solemos emplear para construir nuestras realidades y también construirnos a nosotros mismos, trataré en lo posible de desnudar mi lenguaje, aunque las metáforas de su médula correspondan a un híbrido que durante tantos años ha recreado a mi imaginario a veces tan caótico. Sin embargo las ciencias que estudian al lenguaje vienen cambiando vertiginosamente y eso nos obliga a mantenernos en constante vigilia léxica sin someternos a las hegemonías del canon literario externo.


I


No se puede negar hoy, que existe una subordinación estética en las diversas poéticas que se vienen desarrollando en nuestro país, de entre las que no por casualidad se note una estética hegemónica y varias subordinadas. De tal modo que pareciera que el peso de un molde haya irrumpido sobre los imaginarios de la gran variedad de creadores que el Perú acoge. No ocurre lo mismo en los espacios populares, en los que aún, luego de recepcionar violentamente los embates de los mecanismos de dominación siguen desarrollando expresiones con rica variedad. En tal sentido, son los creadores quienes son los más susceptibles de recibir los influjos dominantes o serían “quizá” presas de la violencia simbólica que hegemonizan los grupos de poder, que crean y recrean a la vez imaginarios dominantes y terminan imponiendo un canon externo, desapareciendo al canon del conflicto, la misma que predomina en sectores heterogéneos como en nuestras culturas.

Todo viene con esa terrible carga llamada pluralidad de culturas (o estado multicultural), que intenta, sin éxito, crear una nación sólida espiritualmente y heterogénea al mismo tiempo. Para el caso de la literatura, se puede resumir en una postura ideológica que se expresa en estéticas expuestas tanto por Vargas Llosa y José María Arguedas, cuyas obras han servido para alimentar propuestas que de algún modo retraten la complejidad del Perú, aunque ese no sea el rol social de la literatura, ya que bajo este criterio se considera que las Ciencias Sociales no han bastado para hacerlo y por lo mismo, se tiene la imperiosa necesidad de recurrir a la Literatura (un referente que marca el desarrollo y la evolución de los imaginarios no tan convencionales). En ese panorama la obra de Gamaliel Churata se halla adscrita al Canon del conflicto y por ello mismo ha permanecido subvalorada, incomprendida y hasta desdeñada.


II


El Pez de Oro, la obra clave de Churata, aparece en 1957 (aunque su autor manifiesta un intento fallido de publicación en la década del 30); los ríos profundos, la novela más conflictiva de Arguedas data de 1958. Ambos mueren en 1969, el primero olvidado y el segundo de un disparo en la cien y tras algunos días de agonía. Arguedas fallece después de haber publicado muchas obras posteriores a los Ríos Profundos; Churata deja varios inéditos y textos dispersos que lo configuran en un escritor con alegorías a ese mito de Pandora y no deja de ser aún después de su muerte en un escritor promesa.

A la actualidad, la obra de Churata ha logrado adeptos desde diversas latitudes como es el caso de Riccardo Badini (Italia), Marco Thomas Boshard, Max Mier (Alemania), Elena Usandizaga (Barcelona), Arturo Vilchis (México), Luis Veres (España). Quienes se han sumado a los connacionales Omar Aramayo, José Luis Ayala, Antonio Cornejo Polar, Miguel Ángel Huamán, Manuel Pantigozo, Guissela Gonzales, Mauro Mamani, Dorian Espezúa, entre otros.

De tal modo que la obra churatiana recién empieza a ser estudiada en varias de sus complejidades, las mismas que no pueden ser comparadas con las que muestran las obras de Arguedas, ello sería iluso, ya que la obra de Churata “contiene” una recreación de su propia mitología, la que se ha basado en una revisión e interpretación de toda la cosmogonía andina, en la búsqueda de una construcción de realidades híbridas expuestas en su mímesis lingüística, en su recurrencia a la filosofía universal, a la problematización de lo heterogéneo (en el imaginario mitológico) y todo para crear una estética del conflicto, con varias racionalidades y lógicas cada vez más alternas que desequilibran los campos semánticos y quiebran las posibles realidades construidas por el lenguaje y los tropos epistemológicos occidentales, creando y recreando sucesivamente referentes mitológicos de su entera propiedad, los mismos que son basados en un acto de protesta hermeneútica como lo había señalado Michael Foucault, “silúrico” como el mismo Churata lo menciona. Por lo que con todos los riesgos, el universo churatiano es mucho “más” complejo que el arguediano.



III


En “Resurrección de los muertos” Churata crea un escenario, un anfiteatro zoomórfico, simbólicamente “deidico” y con una escritura ideológica expresa, no oculta en ningún símbolo como lo hace en el “Pez de Oro” en donde Churata se refiere a Colón mencionando lo siguiente: “…si las aguas de la “mar océana” están en la tierra, en la tierra habitan, y la tierra en el cielo, decirle que vino de éste, revela sólo que los antropófagos de Kanidia eran cuando menos más reflexivos y observadores que el almirante ¡y este sublime iluso nos descubrió! Aunque la traposa verdad esté de su parte, la verdad no está de parte de Colón, si de los Kanidios (…) Allí, en las piedras nefitas, se dijo que un tal Cristóforo, o cosa así como Sejhesua en lengua hermética – sería descubierto al mundo, al mundo a causa de tal prodigio; que no es poco que un mundo saliese por un hombre. Se ve que el descubierto no puede ser el descubridor (…) y Martín Alonso, “pidiéndole albricias”, gritara al Almirante que “vido” tierra”. Y tierra no era: era EL PEZ DE ORO.

Obviamente Sejhesua se refiere a ladrón de lo que produce la tierra, que es también símbolo y no solo riqueza material, sino cultura. Tiene razón Bosshard al manifestar que: “el lenguaje es la casa de nuestro ser” y también Cassirer cuando alude “somos lo que es nuestro lenguaje” o el mismo Witgenstein “el límite de nuestro conocimiento es el límite de nuestro lenguaje” y Churata hibridiza al lenguaje acaso con la intención de quebrar la lógica y la reflexión europea y al igual que esa aseveración, lo real, es que todo poblador andino posee genéticamente una clara noción de lo que es su “ser” y de lo que representa su lenguaje, que también es pacha en todas sus dimensiones (ya que el lenguaje servirá para construir cosmos- mundo y tiempo y se regenerará en sus propios límites); pero, el pensamiento de Churata representa un mito que encierra “al mismo tiempo” a varios mitos, en donde el tiempo será inexistente en lo real (será por decirlo mera construcción del lenguaje) y es que por ello, la muerte no puede alcanzar a ese tiempo, porque solo es concepto y no vida.

Por eso quizá para Churata “la muerte no existe”, es decir como todo lo que existe en nuestros universos conceptuales y que a diferencia de Kant postulara que no es el hombre quien posee las cualidades únicas de aprehender; entonces lo que existe, existe independientemente del hombre y es la naturaleza la que aprehende al hombre y eso en esta racionalidad no es posible (de ese modo los elementos del conocimiento: sujeto y objeto no se encuentran conceptuados bajo un mismo sistema racional; sino que más bien obedecen a una estructura distinta, obedecen a la estructura de la racionalidad andina). Por ello estos presupuestos rompen todo marco de racionalidad occidental, y logran crear un resquebrajamiento en los arquetipos usuales de comprensión y de apreciación interpretativa del mundo indígena.


IV


Ante ello se plantea como tesis, que casi todas las alteraciones que se producen en el discurso de las vanguardias americanas en comparación con el de las europeas se deben a esos mundos indígenas incomprendidos e inaceptados. Por eso, en el caso de muchos vanguardistas americanos, nos encontramos ante una escritura con bastantes aspectos antropológicos, mitológicos y filosóficos que a menudo intentan validar imágenes de los indígenas (u originarios), abordando su condición disminuida de hombre; pero negándoles otras formas de racionalidad, de estética y hasta de reflexión, quitándole validez al simple paradigma/programa de la “deshumanización” porque los indígenas no son humanos, presupuesto que fue moneda corriente en la crítica cultural para caracterizar a las vanguardias. En ese sentido Churata desarrolla un debate con toda la tradición de la razón occidental y “re – funda” una crítica cultural con presupuestos de la génesis americana, a través del Siluro, el Puma, del Pez de Oro y de cada uno de los elementos simbólicos que recrea en su debate con occidente.

Y habrá de referirse a la concepción de Churata del modo siguiente: “En el párrafo -La caverna-, del largo prefacio Homilía del Khori- Challwa, Churata invoca la parábola platónica de la caverna; para él, la caverna —o chinkhana en quechua— es conceptualizada como pars pro toto de Pachamama; es decir, como metáfora del útero en su función de instancia que genera la vida. Por eso, Churata polemiza: Entones la caverna del infinito no será el universo, ni el tiempo, ni la nada: será la vida. ¿Entiendes, Platón? Sólo se puede ser en mónada.

La propuesta platónica, que consiste en superar los fantasmas de la caverna a través de la filosofía para luego llegar al mundo de las ideas verdaderas, no es compartida por Churata que predica todo lo contrario: Vivir en caverna, en la caverna y para la caverna, con el infracturable destino de la unidad vital, que no es más que el gozo de la fertilidad. Y como no se puede estar vivo y muerto, ni estar en dos naturalezas, ni objetiva y simultáneamente, estar en dos sitios, hay que estar en tensión láctea, que el punto de la tensión es el punto de la caverna.

Esto no será expuesto sólo en Homilía del Corí-Challwa, sino también con lo denominado como Pachamama: “estais de acuerdo ya que en que INTI descubrió el alma del descubridor? Banake en sus manos fue la constelació del oro, pero como Banaque estaba ene. Horizonte, el marino no llegó a atrapar a Banake, pero el horizonte le atrapó a él.

Desde un perplejo presentimiento admitía cada vez más la certidumbre de que el mundo por el cual saliera sobre la mar viscosa, se hundía en su sensorio; y en cambio se internaba en espacio poblado de larvas y rumores, espectral, espeluncal.

¿Quién el dueño de esa cueva que abarca el universo? La cruz palpitaba en el zodíaco,, y Alfa era un parpadeo del estupor. Pero, trescientos mil kilómetros astronómicos hacen un ¡tic! Suizo, en un ¡titac! Mosaico comprendió el descubridor que le asarían a la parrilla, si la pachamama, viniendo de millones de latidos, no le acorría. Y como el sentimiento de hake ni la ahayu de la pachamama admiten los paralelajes (…)!

Continúa más abajo: “Adelante con la Pachamama que está y no está en todos los sistemas del universo; y que si algo es necesario puntualizar es que está, y es la misma en el espacio finito y en el infinito (refiriéndose a otros seres manifiesta: ignoramos lo que de ella piensen los habitantes de otros planetas, pero sí estamos seguros que la dicen: ¡Mama! Y si los del nuestro lo saben aún, día les llegará de confesar que la pachamama es la madre del universo, no por sus cachorros, sino por ser madre en tiempo y en espacio, que espacio es y sólo ella secreta tiempo”.

De ese modo, Churata se adelanta al tiempo en el que los paradigmas dejan de ser aceptados por convención y surge una revolución en la concepción de los elementos del conocimiento, por ello plantea del modo no intuitivo sino racional (la razón de la práctica, o la “lógica de la práctica”, la razón intuitiva o “la lógica de la intuición” expuesta por Pierre Bourdieu) que los objetos pueden también captar las propiedades del quien las toca y aquello que eternamente era piedra será ya no una piedra vacía sino que poseerá un ahayu, es decir un espíritu.

V


En tal sentido, no conviene especular que el Pez de Oro se constituya en “la biblia del indigenismo” como muchos creen; por el contrario, es un libro orgánico que decanta los mecanismos a través de los que se busca debatir y rechazar muchas de las concepciones hegemónicas y colonizantes de occidente, empleando lógicas híbridas para construir referentes mitológicos propios y genealogías particulares de racionalidad a través del lenguaje.



Referencias Bibliográficas Básicas.

PERALTA, Arturo. (Bajo el Pseudónimo de Gamaliel Churata):
EL PEZ DE ORO, Editorial CANATA – la Paz – Cochabamba – 1957.
_______________, 2º festival del libro puneño, en dos tomos – Puno – 1987.
_______________, AFA EDITORES – Lima – 2011. (al cuidado de José Luis Ayala)
_______________, GREDOS – Barcelona – 2011. (al cuidado de Elena Usandizaga)
RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS, ANR – Lima - 2010 (Al cuidado de Riccardo Badini).
ANTOLOGÍA Y VALORACIÓN, Instituto de cultura puneña, Lima – 1971.
ARTÍCULOS PUBLICADOS EN BOLIVIA, publicados por Gissela Gonzales bajo el título de EL DOLOR AMERICANO, pedagógico de San Marcos – 2010.
CONFERENCIAS, publicadas por José Luis Ayala y Riccardo Badini, En Edit. San Marcos – 2006.

Sobre Gamaliel Churata:

ARAMAYO CORDERO, Omar. EL PEZ DE ORO LA BIBLIA DEL INGENISMO. En mimeo para SINAMOS – 14-09-1979.
HUAMAN, Miguen Ángel. FRONTERAS DE LA ESCRITURA, Discurso y Utopía en Churata, EDIT. Horizonte – 1994.
VILCHIS CEDILLO, Arturo. ARTURO PABLO PERALTA MIRANDA. TRAVESÍA DE UN ITINERANTE. América Nuestra – México – 2008.
PANTIGOZO, Manuel. EL ULTRAORBICISMO EN EL PENSAMIENTO DE GAMALIEL CHURATA.
VICH, Cynthia. INDIGENISMO DE VANGUARDIA EN EL PERÚ (un estudio sobre el boletín titikaka) Pontificia Universidad Católica del Perú – 2000.
ZEVALLOS AGUILAR, Ulises Juan. INDIGENISMO Y NACIÓN. BCRP – 2002
CALLER, Sergio. ROSTROS Y RASTROS (un caminante cusqueño en el siglo xx). Fondo Editorial del Congreso del Perú – 2006.
AGUILUZ IBARGUEN, Maya. ENCRUCIJADAS ESTÉTICO – POLÍTICAS EN EL ESPACIO ANDINO. Universidad Nacional Autónoma de México – 2009.
CALSÍN ANCO, René. CHURATA PROFETA DEL ANDE, edición al cuidado de Omar Aramayo – 1999.

viernes 14 de octubre de 2011

EL POETA EN EL LABERINTO DE LA SOLEDAD



(J. Nuñez, C. Mendoza, Omar Aramayo, Efraín Miranda, Walter Bedregal y Lolo Palza Valdivia) Fotografía: Sandra Mendoza.


Por Javier Núñez


El pasado 01 de octubre visitamos al poeta vivo más grande que tiene Puno, Efraín Miranda Luján (Putina-Puno, 1925). Miranda es autor de Muerte cercana (1954), Choza (1978), Vida (1980) y Padre sol (1998). Actualmente radica en el distrito de Yanahuara (Arequipa). Nuestra visita incluyó el homenaje a su persona que estuvo programado como parte de las actividades de la III Feria Internacional del Libro, Arequipa, 2011. Le hicimos presente la resolución de homenaje y la medalla de honor que envió la Municipalidad Provincial de Puno.

Pero más que distinciones materiales, él necesita atención médica. La verdad, nos conmovió la situación crítica que está pasando, y también nos causó indignación. No es justo que esté en completo abandono, viendo acabar sus días como si nada. ¡No podemos permitirlo! ¿Dónde están sus amigos, sus admiradores, las autoridades?

El escritor Walter Bedregal, el poeta Carlos Mendoza y yo llegamos a la plaza de Armas de Yanahuara (Arequipa) a las doce en punto. Allí nos estaba esperando el poeta Lolo Palza. Los cuatro subimos una calle estrecha y volteamos hacia la derecha. Caminamos media cuadra y encontramos la casa de Efraín Miranda, una construcción típicamente arequipeña.

Bedregal golpeó una de las dos ventanas que daban a la calle. De pronto alguien la abrió y asomó la cabeza. Era nuestro poeta, con el rostro carcomido por los años, los ojos sin color, la cabeza poblada de canas. Después de muchas explicaciones que le dio Bedregal decidió recibirnos. Entramos en aquella casa tétrica y abandonada, mientras Palza tomaba una serie fotos.

El poeta Efraín caminaba a duras penas, con pasos inseguros, como si fuera a desplomarse en cualquier momento. Se le veía muy débil, enfermo como nunca. Nos acomodamos en su habitación que, en verdad, inspiraba mucha desolación. Él se sentó sobre la cama, cual un sabio dispuesto a hablar sobre los misterios de la muerte. Fue maravilloso escucharlo y no perderlo de vista. Ahí estaba, mirando al vacío, uno de los grandes de la poesía puneña.

Bedregal le comentó que vendría el poeta Omar Aramayo. Una sensación de alegría cruzó el rostro de Miranda. Preguntó dónde vivía Omar. “En Lima”, le dijimos. A renglón seguido (no recuerdo cuál fue el pretexto) habló sobre los volcanes y contó anécdotas en torno a ellos. Algo me hizo suponer que esas historias se las había imaginado. Lo escuchamos con las miradas atentas. No había perdido esa chispa de buen narrador de cuentos.

En ese momento alguien tocó la puerta. En el acto imaginamos que se trataba de Omar Aramayo, quien había prometido acompañarnos. Fue Palza quien abrió la puerta. En efecto, Aramayo entró en la habitación y se encaminó directamente hacia Miranda. Lo abrazó con el mayor afecto del mundo y lo saludó. “Omar, has crecido”, le escuchamos decir al poeta. “Te visitamos, Efraín —le contestó aquel—, todos te queremos; en todas partes te hacen homenajes; eres muy importante.” Miranda repuso que a estas alturas de su vida nada era igual. Ya no era el mismo de aquellos años. Ahora estaba muy enfermo y, sobre todo, abandonado a su suerte.

En realidad, no había otro ser humano en la casa aparte de él, ni siquiera alguien que, al menos, le alcance un vaso de agua. Lo que sentía aquel hombre era una desolación infinita, y su soledad le había permitido crearse un mundo solo para él. Nos contó que había perdido la memoria y le costaba reconocer a la gente. Había olvidado las notas musicales y no podía tocar su guitarra. “No puedo ni vestirme, no veo ni escucho bien”, agregó. “Es triste…, muy triste…” Y sus ojos se anegaron en lágrimas…

“Hay un espíritu maligno en este cuarto”, dijo el poeta Efraín. “Convivimos desde hace buen tiempo. Es una criatura que no habla, se limita a incomodarme. Es pura energía, cómo va a hablar. Me lo ha destrozado todo. ¿Ven esa guitarra? Está rota. Miren, el marco de la ventana está doblado. No me deja cambiar de canal…, se entremete en todo lo que hago. En verdad, es un estorbo; no me deja en paz. No entiendo, ¿qué querrá? Le hablo, no me contesta. Le pregunto cómo se llama, quién es. No dice nada. Solamente siento que se mueve. Sé que es un espíritu de una mujer. Pero quién puede ser. Hice una relación de nombres para identificarla. Le dije que diera un golpe a la mesa si acertaba el suyo. Entonces empecé a proferir todos los nombres que tenía escritos. La identifiqué. Ya sé quién es. Ella está en la cuarta dimensión. De allí viene a molestarme. Nosotros estamos en la tercera dimensión. Una vez la vi en forma de esfera dirigirse hacia la puerta. Era ella. Luego desapareció sin darme tiempo. ¿Ven esa puerta? Ahí vive y sale a destrozar mis cosas. Me quiere matar. La otra vez me empujó y me rompió una costilla. También me hirió la cabeza. ¿Ves? (a Aramayo) En esta parte. No entiendo qué quiere. Sólo viene a hacerme la vida imposible…”

Después de intercambiar algunas palabras, Aramayo le hizo presente la resolución de homenaje, mientras Bedregal le entregó la medalla de honor. Nos tomamos varias fotos. “Efraín, eres un hombre fuerte”, le dijo Omar, “eres inmortal; ¡al diablo con los espíritus!… ¡Efraín, Efraín, Efraín…!” Salimos al patio tras los pasos del poeta. Nos tomamos una foto más para el recuerdo y nos despedimos de aquel gran hombre que veía acabar su vida gota a gota…

Efraín Miranda Luján se está muriendo y nosotros lo estamos dejando morir



fotografía: Gonzalo Espino Relucé




Por Omar Aramayo

Efraín Miranda Luján se está muriendo y nosotros lo estamos dejando morir. Lo visité hace unas horas en compañía de Lolo Palza, Carlos Mendoza, Sandrita Mendoza. No me dio pena, nada, me dio dolor y cólera, indignación. No entiendo, por Dios que no entiendo, cómo tanto homenaje, cómo tanto periódico, revista, estudios, y ninguna manifestación práctica, de amor al prójimo, para retenerlo siquiera un poco. La falta de cuidado, de una enfermera, de alguien que pueda procurarle un poquito, sólo un poquito de calidad de vida, es abrumadora. Me dijeron que andaba loco, no es verdad, sus reflejos obedecen a la realidad perfectamente; me vio y como un relámpago me dijo: Omar, hace diez años que no nos vemos. Tenía miedo a que no me reconociera, a encontrarlo en un mar de tinieblas e incoherencias, pero está claro y lúcido, sabe lo que quiere y lo que dice; pero sufre de abandonado. Su hermana se lo trajo de Puno hasta esta casita en jirón Zela de Arequipa, pero ella es otra anciana y tampoco puede procurarle más atención. Y con las bajas pensiones que reciben los maestros del Perú. No es posible contemplar a uno de los hombres más lúcidos del país en ruinas. Se ha caído y tiene una costilla rota, cicatrizada ya. Ha caído otra vez y tiene una cicatriz en la cabeza. No podemos hacer una descripción de la situación patética en la que vive, sería ruin y cruel. Y los congresistas, y alcaldes, el presidente de la región que se llena la boca con palabras de amor a la patria y a los valores. Por favor, amigos, por favor, escríbanme con sugerencias prácticas, es necesario tenerlo con nosotros todo lo que se pueda. Que no muera como Sologuren, Bendezú o Romualdo. El Perú no puede asesinar a sus poetas.

* Los correos de Omar Aramayo son: o_aramayo@hotmail.com y o_aramayo@uap.edu.pe

viernes 7 de octubre de 2011

“¿para qué sirven las galletas, si no pueden cortar las venas?”




fotografía: El Chino Dominguez



José Luis Velásquez G.

Lo llamé de sorpresa y sin previo aviso atropellando nuestra amistad a puro golpe (porque no encuentro otra palabra para expresarlo mejor) y por si fuera poco a las doce de la noche, en un viaje improvisado cuando me seleccionaron para una beca que nunca gané. Me recibió sin ningún reparo, fue entonces cuando como un viejo sabio me ayudó a recuperar el alma que la había extraviado durante el viaje y no sabía en qué pueblo del trayecto, porque tuve que cambiar constantemente de bus para poder llegar a tiempo a la entrevista. Su generosidad siempre se ha extendido intensamente como el universo de su prodigiosa imaginación.

Es difícil creer que exista un creador con disciplina, con ansias endiabladas de vivir y sobre todo de gozar la vida y de compartir el gozo con todas las personas sin ningún miramiento, es el caso del Dr. Aramayo. Cuando vivía en Puno, era común ver encendida la luz de su biblioteca hasta muy entrada la noche, hasta la madrugada. Nosotros, un grupo de chiquillos amantes febriles, escritores noveles solíamos conversar de literatura en algunos lugares de la ciudad, previa botella de cualquier licor que en esas noches frías era buen combustible, alguien, quizá Hugo solía fijarse en la ventana del Dr. Aramayo y solía susurrar “esta noche Dios está pujando”, como si Dios tuviera sexo y estuviera en estado de gestación.

Cuando él regresó de Lima, Puno empezó a tener una mayor dinámica cultural, de pronto sus intervenciones lograron mayores exigencias en los escritores y generó también odios provincianos como respuesta a sus sutiles y lapidarias observaciones. Recuerdo que en una ocasión lo invitaron para presentar una novela, de la que dijo “se trataba de una novela virginal”, nosotros le preguntamos qué había querido decir con “virginal”, la respuesta fue enfática “es que todavía no ha penetrado en la novela, ni en su estructura” esas sutilezas, sarcasmos e ironías propias de su inteligencia le generaron muchos odios, los mismos que le obligaron a abandonar su querida tierra y este lago lleno de magia, porque le tapiaron todas las puertas, esa es la triste historia de los intelectuales en todo el país y la de Puno en particular.

Los intelectuales en Puno nada le deben a sus gobiernos locales, ni al gobierno regional, ya que siempre han sido espacios en los que la más completa anomia ha gobernado siempre; pero por otra parte qué región y hasta qué país no quisiera tener entre sus compatriotas a Carlitos Oquendo, Alejandro Peralta, Gamaliel Churata, Luis de Rodrigo, Dante Nava, Emilio Romero, Carlos Calderón Fajardo y a Omar Aramayo, la lista es larga y no menos meritoria, no existe antología de literatura en la que un puneño deje de estar presente, por eso “Puno es la otra república literaria como lo es ahora Arequipa, Lima o lo fue Trujillo”, aunque lastimosamente en este país la gente deja de leer cada vez más y nos vamos cosificando, y aunque la resistencia sea férrea y las élites culturales estén desapareciendo, producto de la mala percepción que se tiene sobre la inversión para el desarrollo humano y cultural, un grupo de puneños estarán siempre allí.





Volvamos, ahora, a lo más importante, la obra de Omar Aramayo que es muy vasta y de una calidad exquisita, se trata de un poeta dotado de una imaginación inagotable, de un lenguaje literario que le permite transitar con facilidad por varios universos con mucha facilidad, desde la poesía, el cuento, la novela y el ensayo.

Tuve el privilegio de leer sus textos y la suerte que él en persona me los leyera mucho antes que algunos de ellos se publiquen; durante varias tardes el maestro buscaba fervorosamente la melodía exacta, el lenguaje y la palabra precisa, la metáfora certera que calzaría en sus creaciones, había que sintonizar respiración, latido, energía, sutileza y limpieza, todo el cosmos se detenía en ese acto de creación literaria. Observar al maestro era un ritual mágico, él se convertía en sacerdote de la imagen, así aprendí a considerar que la escritura era un ritual sagrado y había que tenerle todo el respeto, ya que incluso el mismo tiempo se rendía ante ese ritual. Con Omar aprendí que la literatura también es un arma y que debe usársela con mucho cuidado y solo para liberar a la creatividad, la comprensión y sobre todo, para liberar a la misma libertad. Desde entonces le tengo una devoción a la palabra.

Su nombre figura en las selecciones más selectas y en las obras críticas más exigentes de literatura, desde Prohibido Pisar el Césped, Canción Infinita, Axial (Libro con el que inicia el movimiento de “Poesía Mágica en el Perú), Glu Ekerekeda (novela catártica y surrealista en extremo, con un lenguaje onírico cuyos extractos fueran publicados en la Revista de Crítica Latinoamericana), Los Dioses (poemario que antecede en muchos años a la poetización de los mitos andinos y peruanos, inaugurando esa tendencia de poetizar la mitología andina, rescatándola del marasmo y de la dominación cultural de nuestro país), hasta el reciente Gallo de Cristal, libro que reúne varias novelitas cortas y relatos de denuncia social y de historia ficcionada sobre la realidad del atraso del terruño, además de ser un libro cuidado en el lenguaje y la estructura, no se entienda este libro como lo real sino como la realidad ficcionada.

Fueron muchas las horas que pasamos dialogando y problematizando sobre la naturaleza de la poesía, releyendo clásicos, estructurando selecciones y clasificando textos, en todo ese tiempo Puno siempre ha estado presente, el maestro tiene un amor terrible por Puno, y ese amor lo lleva a todas partes, no hay lugar en el que su Virgen de la Candelaria no esté. Recuerdo mucho que las veces que lo visitaba en su despacho de la Decanatura en Ciencias del Comunicación en una universidad limeña, estaba la imagen de la Virgen en su despacho, y en efecto había siempre un distintivo puneño, una cerámica que aludía a nuestro altiplano y sus alumnos sabían sin que él lo dijera que era puneño, uno de esos que corren el riesgo de extinguirse, porque ahora, precisamente ahora, Puno necesita de sus puneños, ya no quedan aquellos que amen la tierra, solo pululan quienes desean aprovecharse de todo en cuanto cae en sus garras de rapiña.

La caminata inicia a tempranas horas de la mañana y termina casi a la media noche, pronto la gente saldrá en embestida, cosificada bajo el rótulo de la “Opinón Pública” que no es sino un liviano rumor que se propaga, que gobierna todo, no hay democracia en un país con tantas indiferencias, con tanta mediocridad que gobierna e implementa sus mecanismos de dominación “jamás señor ministro de salud, la mediocridad estuvo tan unida y enquistada en el poder”…

miércoles 5 de octubre de 2011

EFRAIN MIRANDA “el runa”



José Luis Velásquez Garambel


Un hombre se levanta desde la muchedumbre y alza la voz intempestivamente: “¡no me grites de calle a aplaza Cholo! grítame de selva a cordillera ¡indio!... “ es Efraín Miranda y transcurre el año 1997, año del centenario del nacimiento de Gamaliel Churata, se trata de un congreso internacional al que asistieron escritores de varias regiones de nuestro país.

Conocí a Efraín en ese año, las pocas veces que lo frecuenté en el año 98 se lo debo a Feliciano Padilla, quien en dicha ocasión me invitó a su cumpleaños, en el que ambos, el agasajado que era Chano y Efraín, tocaron a dúo hermosos huayños puneños y no era para menos, Chano tenía (aún conserva) una bien ganada fama de delicioso jaranero, además de compositor, arreglista musical y buen cantor. En cambio Efraín no se quedaba atrás, la única canción que se recelaba en cantar era ese huayño tan famoso de Putina, porque de algún modo él se sigue reclamando Azangarino.
Y de pronto un bailarín endemoniado irrumpía en pleno escenario, estirando los brazos arriba, mirando el bello cielo puneño, tarareando las notas musicales, bailando un sikuri, era, sin ninguna duda Omar Aramayo, esas conversaciones me nutrieron siempre, debo agradecer a la vida por haberme dado la oportunidad de ganarme la amistad generosa de estos maestros.


Por esos años no tuve consciencia de la valía poética de Efraín Miranda ni de Omar Aramayo, los dos poetas vivos más importantes de Puno, ambos creadores de tendencias y de voces inconfundibles en las poéticas del Perú, pues bien, en esta nota hablaré del Efraín que recuerdo.

Transcurría el año 1998 en el que el feliz Mario Mayhua y un grupo de mi salón decidimos crear los juegos florales de la especialidad de lengua y literatura, lo recuerdo bien porque hasta ahora me duelen los hombros porque tuvimos que cargar unos parlantes de madera por más de 15 cuadras, a falta de dinero aprovechamos las fuerzas que la juventud nos brindó, el recorrido lo hicimos con Samuel Ayma, a quien recuerdo por sus lecturas heréticas y parquedad en la amistad soluble que él posee.
Los jurados del concurso de poesía fueron Efraín Miranda y Omar Aramayo; en Cuento Feliciano Padilla, Jorge Flórez-Áybar y Cronwell Jara, un jurado de lujo, de los ganadores de los juegos florales en ambas categorías no quiero acordarme porque el viento se llevó sus nombres, a excepción de Mayhua, el mismo reservista de la poesía, desde ahí surgió una amistad entre Mayhua y Efraín, siempre los veía juntos por las calles de Puno, por las subidas del Arco Deustua, por el mercado Central o la Avenida la Torre.

Efraín era un pícaro por naturaleza y por experiencia, solía enamorar a las señoras que vendían pan en el costado del Mercado Central y algunas veces solía encontrarlo dando serenata a las señoras que solían vender mazamorra de quinua en Laykakota, esa imagen tierna y jaranera del poeta Miranda lindaba mucho con la visión que él tenía del mundo andino, su voz bronca hablando del indio y de sus sufrimientos, de su voz tierna y hasta melancólica en la soledad de su Jachawinchoqa y en la de su habitación llena de recuerdos.

Mayhua le devolvió vitalidad y lo animó a publicar “Padre Sol”, lastimosamente el mismo Efraín (según lo recuerdo) renegaba de esa edición, porque no había tenido los cuidados que el editor se había comprometido en otorgarle. Esa es otra historia, de la que él, de pura cólera terminó obsequiándome las placas metálicas de su libro.
Cada vez que yo deseaba visitarlo nunca lo hallaba, él siempre estaba de viaje y en el momento menos pensado me lo encontraba en el parque Pino y lo abrazaba, me contaba que se había ido a Lima, para aprovechar el clima y visitar a sus amigos, luego terminaba hablando de “Birakocha”, lo escribo de ese modo, porque él lo concebía así y hablaba de la poca esperanza de cambio que tendría el Perú, alguna vez le hice una entrevista y la gravé, mi poco cuidado para con los archivos de esa naturaleza hoy no me permiten recordar el ambiente en el que se hallan. Recuerdo que me llevaba a la radio cultura y realizaba coordinaciones con alguien por encargo de Omar Aramayo y se disponía a dejar unos papeles para que sean leídos en la radio.
Tenía, don Efraín, una cajita de cassettes de audio que las había hecho copiar Omar, en el había una colección de poemas suyos, algunos leídos por él personalmente y otros leídos por un profesional, bajo la supervisión suya, con una ironía fina solía decir “nos hemos demorado una barbaridad de tiempo en hacer eso, sabes…! Y lanzaba una sonrisita socarrona y tierna. Efraín siempre fue un amigo dispuesto a brindar tiempo a todos, recibí en varias conversaciones algunos consejos suyos, esa es la voz que recuerdo de él.





Hace ya varios años entre Walter Paz y quien escribe editamos TOTORIA, un suplemento cultural en el diario Los Andes, espacio que por cierto se abandonó por ciertas indisposiciones de carácter, el segundo número está dedicado a Efraín Miranda, el gran poeta de “Muerte Cercana”, “Choza” y “Padre Sol”, ese fue uno de nuestros homenajes al poeta mayor, al amigo y al maestro que siempre fue y seguirá siendo. Por otra parte la última edición de “El Pez de Oro” que editaban Luis Pacho y Víctor Villegas le hicieron un homenaje muy hermoso y tierno; del mismo modo esa caravana de homenajes de la Universidad Mayor de San Marcos iniciadas por iniciativa de Gonzalo Espino Relucé, Mauro Mamani y Guissela Gonzales nos dan una muestra de la estatura de este poeta nuestro, y claro la edición de “Dios, Hombre, Runa” con un magnífico estudio de Gonzalo Espino, a él Puno le agradece por este homenaje a nuestro poeta Miranda.

El jueves (29 de setiembre pasado) lo visitamos en Arequipa, acudimos René Calsín, Luis Pacho, Pio Chambi, y una amigo. El poeta no me reconoció y sentí un dolor muy fuerte que me contrajo el corazón, me miró y me dijo “pasa hijito, no tengas miedo, así nomas estoy viviendo… esa maldita viene y me desordena todo, incluso sobre escribe en mis poemas y yo ya no puedo entenderlos…” y el alma se me paraliza, la dimensión del poeta ha crecido y este país se me viene abajo una vez más. Efraín reconoció a René y a Luis Pacho, de no ser por ellos no me habría reconocido y mucho menos me habría recibido. Ese es el recuerdo vivo que tengo de Efraín Miranda, el poeta que conocí y cuya imagen es perenne… y el hombre que conozco…