miércoles, 14 de julio de 2010

VIAJE A LA HOMILÍA DEL KHORI CHALLWA


SEPELIO DE GAMALIEL CHURATA: Foto cortesía de Pedro Pineda Aragón.
aparecen Luis De Rodrigo



José Luis Velásquez Garambel

El 19 de Junio se celebra un año más del nacimiento de Arturo Peralta, conocido en el mundo literario con el seudónimo de Gamaliel Churata, “El Profeta Iluminado”. Se trata de una de las voces mayores de la literatura y de la filosofía andina (aunque esta última se halle en debate), nadie puede negar en estos momentos que los estudios en torno a la interculturalidad, la otredad, lo subalterno o acaso los estudios de periferie se hallan en apogeo. Y que la obra de este adelantado de su tiempo es uno de los centros de análisis por diversos estudiosos en el mundo académico como Ricardo Badini de Italia, Marco Tomas Boshard de Suiza, Luis Veres y Elena Usandizaga de España; Omar Aramayo, José Luis Ayala, Miguen Ángel Huamán y Manuel Pantigoso del Perú, entre otros de no menos valía. Pues su difícil obra “El Pez de Oro” resulta un texto híbrido en sus géneros y en su lenguaje, el mismo que al ser analizado nos conduce a una protocomprensión de nuestros universos simbólicos y míticos.

Marco Thomas Bosshard, un estudioso de la obra de Gamaliel Churata, en la secuencia inicial de El Pez de Oro, manifiesta que en la parte de la Homilía se introduce primero el lago Titicaca –origen y cementerio de todas las culturas andinas–, en el fondo del cual viven los antepasados de toda la población del Altiplano en forma de chullpa-tullus-una especie de bóbeda donde descanzan los restos de los primeros hombres o los de la primera humanidad (“Lago de los antiguas Chullpas”), habitando el mundo inferior de la ukhupacha.

Al designar el lago con el nombre “Tata Titikaka” –siendo éste una deidad o una especie de lantra (achachila viejo con supremacía- distinto a deidad, sino con ahayuguatan) de color esmeralda - el lago subyace un proceso de antropomorfización, por lo que puede comunicarse con el Khori-Puma (“Puma de Oro”), el padre del Khori-Challwa. El puma, a su vez, es descrito como un ser sucio y feo que mora en una caverna (chinkhana). A continuación, se explica su árbol genealógico, por lo que queda claro que su antepasado más remoto había vivido en las aguas del lago Titicaca durante cierto tiempo (“Puma de agua su awichu-auki”). De él proceden tanto el bisabuelo Punka-hokho como el abuelo Puma-sakha y el padre del Khori-Puma, el Puma-khala. La cadena genealógica enlaza de esta manera los elementos agua – lodo – totora – piedra – oro, aludiendo a una disyunción entre el agua (Puma de agua, Puma-hohko) y la tierra (Puma-khala, Khori-Puma), por la que el Puma-sakha ocupa, morando en la totora del lago Titicaca, una posición intermediaria que marca el proceso de tránsito del agua a la tierra.

El Puma de Oro le informa al Tata Titikaka acerca de su ascendencia (“naya, he vivido en el Agua, en la Sakha, en el Rumi, en el Hokho”, ibid.) y le pide la mano de su hija. Éste, indeciso aún, le propone al Khori-Puma –después de haberle recordado que le tutee para que nadie lo tome por un werakhocha – en el episodio II, casarse con la Khellwa, una especie de gaviota. Sin embargo, el Khori-Puma no está de acuerdo, porque, según él, la gaviota siempre vuela en las alturas del cielo, por lo que podría olvidarse de su esposo (“la Khellwa es una bulliciosa airada, te cultiva poco cariño”). Por eso, considera casarse más bien con la Kheñula, un ave acuática. Pero después de haberlo pensado brevemente, el Puma también la rechaza, porque a su parecer, también ella pasa demasiado tiempo en el aire, encontrándose en el agua sólo para pescar, refugiéndose luego en las alturas. Entonces, el Khori-Puma desea una esposa que resida en el lodo del lago (“Deseo esposa hogareña que anide en el lodo de tus hermosos palacios”). Al escuchar esto, al Tata Titikaka se le ocurre solamente la Khesti-imilla (‘chica resplandeciente’), una sirena con escamas de plata que, sin embargo, mora en el Lago de Arriba, es decir en el cielo (“vive lejos, al otro lado de mis ojos”). El habitat de las tres posibles novias del Khori-Puma se traslada entonces en un eje vertical desde arriba hacia abajo, desde las alturas airadas de la Khellwa Î cielo pasando por el dominio de la Kheñula, agua; cielo hasta la Khesti-imilla, agua, cielo, siendo esta última un ser parecido a un pez y morando en el agua del lago, el que –paradojicamente– está ubicado en el cielo; es decir la sirena habita al mismo tiempo los espacios de arriba y abajo, incluso más allá del dominio de la Khellwa. Considerando que los tres mundos de la cosmovisión indígena, la kaypacha, el mundo real (la superficie de la tierra y del agua), la ukhupacha, el mundo bajo la tierra (la chinkhana y el chullpar en el fondo del lago Titicaca) así como la hananpacha (el cielo) constituyen la dicotomía hurin (ukhupacha) vs. hanan (hananpacha), es decir una oposicion entre arbajo y arriba, siendo la kaypacha el área fronterizo entre ellos, se atribuye a la Khellwa el hanan, a la Kheñula hanan y, en parte, también hurin, tanto como hanan y hurin a la Khesti-imilla, porque ésta hace recordar por sus escamas de plata un ser o una constelación estelar; en cambio, al Khori-Puma le corresponde el hurin únicamente. Con respecto a la estructura social del Tawantinsuyu, el Khori-Puma pertenecería entonces –para emplear la clasificación de Zuidema– a Cayao, la Khellwa a Collana, la Kheñula a Payan y la Khesti-imilla, finalmente, a un cuarto grupo en el que están subsumidos los sirvientes de la estirpe real, los antepasados comunes a todos los inhabitantes del Tawantinsuyu –los chullpas– , pero también la población originaria del Cuzco a la que Zuidema concede tanto características de Cayao como de Collana. En la última secuencia III del contenu inversé, el Khori-Puma se enamora de la sirena procedente del Lago de Arriba y la desposa. El Tata Titikaka le profetiza que ella dará luz al “Hijo Inmortal”, “el primero que sepa de dónde vino y va donde sólo para El andan los caminos”, advertiéndole al mismo tiempo no devorarle: “¡Si te lo comes, te comerá!...” –advertencia pronunciada en vano, como se verá: Pudo el Puma con el hambre de su diente, y enloquecido por el Oro, se comió a su hijo; día postrer, loco para la miel de la Moksa, se comió a su Khesti.

Incluso antes de que el narrador hubiera descrito el nacimiento del Pez de Oro, el Khori- Puma ya devora a su hijo tanto como a su esposa, la sirena –posiblemente en estado de excitación sexual (“loco para la miel de la Moksa”). Por este acto cruel y bárbaro, la caracterización del puma, en analogía con el jaguar de Lévi-Strauss, por medio del adjetivo cru o crudo –uno ya habrá presentido algo así– se ve confirmada. Sin embargo, se debe enfatizar que la unión de la tierra con el agua y el cielo recién se da a causa de este acto de incorporación canibalista; debido al hecho de que el puma se ha comido a la sirena y a su hijo común, representará en adelante todas las tres instancias, cuestionando así por primera vez la oposición entre hanan y hurin. Muy dolido por el crimen que cometió el Khori-Puma se deja llevar por las aguas –siendo él un animal terrestre!– y quiere ahogarse en las aguas del Lago de Arriba (“Khori-Puma acabó en miserable pescador que brama pidiendo al Lago de Arriba le devore [sic!]”, ibid.).

El Pez de Oro no es sino Churata quien Pierde a la esposa (Brunilda, quien muere bastante joven poco después mueren también los hijos Teófano y Ayanita) y se ve reflejado en el Khori-Puma.

José Luis Ayala: poeta sin límites


El barco ebrio



Por: Alfredo Herrera Flores*

Tal vez nadie sepa, a ciencia cierta, cuántos libros ha publicado José Luis Ayala; tarea más difícil sería clasificar su obra en los géneros que tradicionalmente se conocen como poesía, novela, cuento, ensayo o teatro, pues desde aquellos lejanos 1965 y 1966 en que aparecieron en Puno “Geografía del corazón” y en Arequipa “Viaje a la ternura”, respectivamente, hasta los seis libros que han aparecido este año (2009), mucha agua ha pasado bajo el puente y muchas historias nos ha contado este escritor ya de cabello cano pero de una fraternidad sin límites.

Un rápido repaso por notas biográficas, apuntes, ensayos y artículos que se ha escrito sobre Ayala dan cuenta que el poeta huancaneño ha publicado nada menos que 47 títulos, lo que ya lo convierte en uno de los autores más prolíficos de la literatura nacional. Nada más este año han aparecido “Juan Basilio Catacora Heredia, protomártir de la independencia americana” (Derrama magisterial, 321 p.), “Aymar marka, nación aymara” (Fondo editorial Cultura Peruana, 294 p.), “Yatiris, adivinos andinos” (Universidad Ricardo Palma, 321 p.), “Alberto Mostajo, delirio y tragedia de un poeta vanguardista y metafísico” (Arteidea, 184 p.), “Al fin y al cabo, poesía entre dos mundos” (Ediciones El nocedal, 136 p.) y “Sirenas del Titicaca, 100 cuentos breves para niños y niñas zahoríes” (AFA, 72 p.). (Ver: www.librosperuanos.com).

Este vistazo bibliográfico nos muestra ya un escritor que no solo ha ejercido el oficio creativo con la seriedad y seguridad de quien da pasos firmes sino de quien, además, ha madurado pacientemente su particular forma de ver el mundo, de percibir el sentimiento humano, disfrutar el arte y transmitir sus emociones. Pero en temas de literatura, y arte en general, no basta con tener entre manos una obra copiosa, sino que ésta debe estar bien escrita y seriamente documentada en lo formal, en lo estético debe ser pasible de asimilar y disfrutarse y en lo subjetivo debe transmitir el mensaje íntimo y personal que el autor requiere. Todas estas características cumple Ayala a cabalidad.

Es cierto que no todos los perceptores se hacen la misma idea, o captan el mismo mensaje, de la obra a la que se acercan, suele haber tantas interpretaciones o maneras de disfrutar como lectores hay. También es cierto que la vida del autor debe ser vista de diferente manera a sus obras. Así también no toda la obra de un autor es sobre saliente o mala, hay muy buenas obras como otras que no son tanto, y para ello están los lectores y los críticos (estos últimos siempre dudosos en sus conclusiones). Estas condiciones también se cumplen en José Luis Ayala.

Hay, sin embargo, algunas obras de Ayala que con el tiempo se están haciendo de imprescindible e imperiosa lectura, que reflejan su personalidad, exponen su forma de pensar y manifiestan su sensibilidad, pero sobre todo, hacen de José Luis Ayala un personaje, un hombre singular y un representante contemporáneo de la cultura aymara.
Precisamente “Aymar Marka, nación aymara” es uno de los libros en el que logra explicar desde diferentes puntos de vista cuál es la condición y perspectiva de la cultura aymara en este nuevo milenio, una cultura que se mantiene viva en todas sus manifestaciones, desde el idioma hasta su cosmovisión, en un territorio que abarca a cinco naciones, a pesar del permanente acoso del mundo occidental para desaparecerla. En la misma línea, pero desde la explicación e interpretación de un hecho histórico, “Morir en Ilave”, que narra la muerte del alcalde de Ilave a manos de una población enardecida, muestra a la cultura aymara en plena vigencia, haciendo de este libro un documento que hay que leer y aprender, para no cometer los mismos errores del pasado, ya sea desde la ilusión del poder o desde la dramática realidad de la subordinación.

Entre las biografías que ha escrito Ayala destaca la de Carlos Oquendo de Amat, el atormentado autor de “5 metros de poemas”, en la que incluye datos nuevos sobre el tránsito del poeta por Puno, Moho y Bolivia. Aunque algunos han criticado y observado ciertos datos del libro, el libro es fundamental para entender la vida y obra de aquel singular vate puneño. Otra biografía importante es la que dedica a Manuelita Sáenz, la mujer de aventuras y sustento emocional del libertador Simón Bolívar, y una biografía analítica es la que escribió sobre nuestro poeta universal César Vallejo.

El espíritu vanguardista de Ayala lo ha llevado a ensayar nuevos géneros literarios, como la que él mismo bautizó como cronivela o antilaveno, obras entre las que destacan “Cábala para inmigrantes”, una historia de viajes, exilios y nostalgias en forma de collages, poemas y prosas poéticas, presentadas en hojas sueltas dentro de una caja.
Pero es en la poesía en la que José Luis Ayala ha encontrado su personalísima forma de percibir su entorno y su interior. Tal vez sea “Jaqe Aru” (ser humano, en aymara) en el que alcanza su mejor voz poética, donde los versos en ese idioma milenario fluyen con una naturalidad que logran conmover al lector. “Poesía cotidiana, el poeta en Tlatelolco” es otro poemario donde la visión de Ayala se hace universal, inspirado en su visita a un lugar de profunda energía social.

Dentro de la poesía Ayala también ha logrado manifestar sus propuestas vanguardistas. Sin dejar de reconocer el primer paso dado por Oquendo de Amat al elaborar un libro de poemas en el que escritura y soporte se hacen un solo objeto de arte, José Luis Ayala ensaya “Lupigramas y solemas”, un disco en el que los versos se sobreponen al ser girado sobre otro mayor y permite lecturas diversas, a gusto del lector o al azar; y “Canto sideral” en el que los versos, escritos en tiras independientes en cada página, pueden combinarse también de manera infinita.

Como todo autor y hombre de su tiempo, José Luis Ayala ha sido centro de elogios y celebraciones, así como blanco de críticas, diatribas y hasta insultos, pero en lo que todos coinciden es en esa fraterna, entrañable y profunda amistad que brinda a quienes se le acercan, una amistad a la que no hay que faltarle el respeto, un afecto que, como su poesía, se manifiesta sin límites.


* www.lasillaprestada.blogspot.com

jueves, 4 de marzo de 2010

FLÒREZ-ÀYBAR EL OUTSIDER DE LA LITERATURA PUNEÑA





por: José Luis Velásquez Garambel

El autor de la novela “La agonía de Kamachiq” fue siempre polémico. Sus intervenciones académicas o en las presentaciones de libros, dejaron con seguridad, una estela de interrogantes. No guarda nada en el tintero. Sin embargo, después de haber leído algunos comentarios sobre “La agonía de Kamachiq”, ésta debería interesarnos desde varios aspectos: a) en función de una lectura ideológica; b), en función de la subversión temática: conceptuales, literarios, políticos, culturales, sociales, etc.; c), en función del caos generalizado en todo el país debido a la corrupción. Es por ésta y otras razones por las que volvemos a conversar con Jorge Flórez Áybar.

En la presentación de su última novela su intervención dejó perplejo a un auditorio que permanecía casi quieto. Somnoliento. Despertó cuando Ud. dijo:”Parece que mis críticos no han leído mi novela”. Por qué esa expresión tan ácida, tan cortante.

En primer lugar, creo que entre gitanos no podemos sacarnos los trapos sucios. Tuve algo más de una docena de observaciones. Respondí las más flagrantes. Por ejemplo, el argumento que se dijo sobre Saywa y Kamachiq (inicio de la novela) fue de lo más burdo. Quisieron bajar este segmento a nivel de la subliteratura. Uno de los críticos aseveró: “La novela empieza cuando una muchacha se acuesta con Kamachiq”. Este resumen es de lo más grotesco, suprime el aspecto ideológico. Habría que preguntarnos, por qué esa muchacha se desliza entre las sábanas de Kamachiq. La respuesta es simple: “porque la policía la perseguía por senderista”, en fin creo que cuando un escritor codifica su obra, el crítico tiene que ser capaz de decodificar y recodificar la obra que lee.
También se dijo que Paloma de los Ríos se suicida pero que se ignora el motivo. La respuesta se halla en el capítulo catorce. Sigo pensando que no se leyó realmente la novela.

¿Le molestó que le dijeran que a partir de hoy, Flórez Àybar debiera caminar con guardaespaldas?

Sobre este punto, habría que recordar que Balzac para construir sus personajes salía a pasear por las calles de París, elegía a un desconocido y lo seguía, fijándose bien en todos los detalles. Así nacía un personaje. En mi caso, algunos de mis personajes se encuentran en la universidad, en las calles o plazas de la ciudad, pero ese personaje elegido de la realidad ya no es en la ficción porque se le ha sumado otras actitudes, otros rasgos, otros comportamientos que al final desaparece el personaje elegido. Por supuesto que podemos identificar algunas características físicas o psicológicas de los protagonistas. Para mi suerte estos personajes de la realidad real no leen, no pertenecen a la sociedad lectora, entonces por qué habría que preocuparnos. No hay necesidad de escondernos. Lo que sucedió esa noche, el crítico quiso hacer humor, pero no supo hacerlo, para ironizar o hacer humor hay que tener pasta, estilo.

¿Hay críticos en la región?

Leo permanentemente Los Andes, especialmente los domingos. Hay un articulista que siempre inicia sus comentarios: “Yo no soy crítico”, pero hace crítica. Lo que sucede es que falta valor para asumir responsabilidades. Nos debatimos en la mediocridad: Suenan más los gritos, el insulto, el ruido que el meollo del asunto.
La crítica tiene que ser objetiva: Cruel y generosa. Ambas. Vargas Vila fue un gran crítico. Recuerdo un pasaje, allá en la década del XX del siglo pasado, cuando Chocano era coronado con las hojas de laurel como el cantor de América por el presidente Leguía, por supuesto que fue un show de indigenismo barato, porque Leguía usó en esa oportunidad poncho y chalina. Elmore no estuvo de acuerdo, dijo que era indigno premiar a uno que estuvo siempre al servicio de las dictaduras en centro América. Chocano respondió que no es moral que el hijo de un traidor le dijera eso (se refería a su padre, héroe nacional, que no fue capaz de hacer volar el morro de Arica, pese a tener las manos sobre el detonador). Pero un día Chocano se encontró con Elmore en la antesala del diario El Comercio y le dio varios disparos, matándolo. Suelen ser omitidos Chocano fue encarcelado, algunos hablaban de que lo iban a fusilar. El mundo intelectual pidió clemencia, incluido Vargas Vila. Un periodista que conocía las desavenencias entre ambos preguntó: Sr. Vargas Vila por qué se suma Ud. al pedido de clemencia sabiéndose su enemigo. Él respondió: Para evitar que se ensucie el cadalso.
En fin, creo que el crítico no solo de la región sino del país cuando es seducido por el pensamiento europeo termina fanatizándose y cae en la fosilización. Es como aquel animal que da vueltas y más vueltas en torno a un pozo con el deseo de beber agua pero no alcanza su objetivo.

En cuanto a la estructuración de sus novelas encontramos diferencias y coincidencias, ¿cuál es la intención fundamental?

Creo que hay más coincidencias que diferencias. Por un momento pensé en editar ambas novelas como una sola y que llevaría por título “El Señor de las Nieves”. Ha transcurrido algo más de diez años de la publicación de “Más allá de las nubes”, con dos ediciones: En La Paz y en Lima. Y esa idea persiste porque los personajes, el tema y el plano lingûístico se repiten en ambas novelas. Podemos decir que “Más allá de las nubes” es el antecedente de “La agonía de Kamachiq”
Si recordamos brevemente “Más allá de las nubes” encontraremos que los hechos que se narran suceden en un período de tres meses. La trama gira en torno a los personajes: Alexànder Petrova y Malika y el proceso de ésta en guerrillera. El estilo es de una prosa poética, estructurada en tres partes. El tema es la violencia desatada en el país, en la década del 80. En “Más allá de las nubes” algunos personajes importantes mueren, pero la novela genera protagonistas alternos. Algunas veces, los detalles de la muerte de un personaje suelen ser omitidos como en el caso del suicidio de Alexander Petrova. Queda sujeto a la imaginación del lector. A mí se me criticó por esta omisión. Por supuesto, si el novelista cree necesario explicar esos detalles lo hará en sucesivas y espaciadas retrospecciones, para eso están las técnicas, el raconto por ejemplo.

“¿Y en La Agonía de Kamachiq”?

En “La agonía de Kamachiq” hay dos dinámicas narrativas que corren en paralelo: La una, relativa a la historia de Alexander Petrova; y, la otra, relativa a la diégesis de Kamachiq. Su relación final es a través de vasos comunicantes. El crítico expresó que la historia de Alexander Petrova estaba por gusto, que no tenía razón de ser: “Lee solo los capítulos que corresponden a Kamachiq” le había dicho a un poeta muy conocido de la ciudad. Éste a pie juntillas obedeció, pero encontró reiteradas veces segmentos que pertenecían al protagonista. Desobedeció. Leyó ambos carriles y le agradó la novela. Por supuesto que hay mecanismos iterativos planteados por el autor. Y esa función iterativa es cumplida con creces por este personaje. Lo que ocurre es que ignora que hay tres maneras de estructurar una narración, por coordinación o encadenamiento, subordinación o intercalación y por alternancia o contrapunto.
En la primera yuxtapone historias, casi independientes, de modo que cuando termina una, comienza otra, por ejemplo “Las mil y una noches”. Pero cuando se incluye una historia dentro de otra se está estructurando por subordinación, por ejemplo “El Quijote”. “La agonía de Kamachiq” se halla en la tercera alternativa, o sea se desarrollan dos historias simultáneamente, interrumpiéndose y retomándose las historias.

¿Y la superestructura ideológica de Kamachiq responde a la posición asumida por el autor?

No necesariamente, pero creo que las ideas epistemológicas de ambas novelas se han agotado. Están cerradas aunque va naciendo la idea de narrar “El retorno de Kamachiq”. Sería un ciclo novelístico muy importante. Lo veremos más adelante. Aunque debo reconocer que los actantes de ambas novelas cumplen funciones ideológicas pero avanzan hacia la configuración final del texto propuesto.

¿Es Ud. marxista?

No. Soy andino. Pero anduve casi toda mi vida con marxistas, por eso algunas de mis concepciones tienen esa isoglosa, esa marca. Pero no puedo negar que usé el método dialéctico para desentrañar la realidad: político, social y cultural. Si yo digo que esta roca tiene vida, ellos no creerán porque pertenece a otra forma de pensar. Si hubiera estado lejos del marxismo posiblemente mis ideas habrían sido más puras, sin contaminación. Por ejemplo, tu ensayo: “El hombre y el cosmos en la concepción filosófica andina” es fruto de tus andanzas en la historia. Si lees “Filosofía Inka” de Juvenal Pacheco Farfán encontrarás que sus cimientos se originan en el marxismo. Sigo creyendo que la filosofía inca se halla en la literatura oral.

Lo acusan de ser fundamentalista, qué puede decirnos al respecto.

Esa idea nace cuando aparecen “La novela puneña en el siglo XX” y “Literatura y violencia en los Andes”, en el primer ensayo se esboza una concepción ideo-estética para analizar los textos producidos en los Andes, es la teoría en sí. Pero en el segundo ensayo es la materialización de esa concepción estética, y cuando hablamos de un hecho ideo-estético nos estamos refiriendo a valores políticos, sociales, culturales, filosóficos, estilísticos, etc.

Pero cuáles son esos ejes del pensamiento andino que tanto erizan los pelos.

Hagamos un resumen de nuestra historia y empecemos con una pregunta: ¿Cuándo se rompió el hilo de nuestra historia? Cuando se asesinó al inca Atahuallpa, allá en Cajamarca. Ese hecho significó la destrucción de la estima colectiva porque se mató al hijo del sol. Políticamente el Estado inca se destruye y culturalmente se desata el etnocidio más cobarde de la historia universal. Desde esa vez, hasta hoy el Perú es inviable. ¿Quiénes crearon la república? Los criollos sin tomar en cuenta a los pobladores de los Andes. Nacimos con el espinazo quebrado. Se creó un Estado sin una nación. Nosotros, desde la literatura, hicimos los esfuerzos necesarios para crear una nueva conciencia. Lo hizo el Grupo Orkopata en su debida oportunidad, oímos la voz del poeta Miranda Luján. Dejamos constancia de nuestra voz en las páginas de la revista APUMARKA. El próximo año se cumple cien años del nacimiento de José María Arguedas, habrá que hacer algo. Y si rescatar y denunciar estos hechos significan construir cierto fundamentalismo, entonces soy un militante de ese fundamentalismo.

Por qué se puso punto final a la revista APUMARKA.

Fue un proyecto que nació en 1997. La idea fue editar doce números y se cumplió. En APUMARKA se puede encontrar diversidad de voces. Nunca fuimos dogmáticos, siempre creí en la libertad del creador: del poeta, del narrador, del pintor, del músico.

¿Hubo problemas durante ese proceso?

APUMARKA tuvo dos épocas. La primera fue financiada por la UNA hasta que aparece Patria Roja en el gobierno universitario, capturan todas las dependencias y me anuncian que ya no se auspiciará la revista APUMARKA por falta de fondos. Llegamos hasta el número 7. En protesta, el número 8 de la revista exhibe en su portada a una desnuda. Para algunos fue un escándalo. Hubo docentes que querían aportar para financiar otra carátula. Les expliqué que la revista ya no era de la UNA. Si bien es cierto que APUMARKA nace en la universidad pero siempre perteneció al GRUSEA (Grupo sur de escritores andinos), ésta fue la segunda época.

Entonces cómo se sostenía APUMARKA.

Con el aporte voluntario del Consejo Directivo, éramos 9 ó 10. Dábamos cien soles y se les devolvía con diez ejemplares de la revista. La edición bordeaba los dos mil soles, al final como director tenía que asumir el costo.

No me ha respondido el por qué de su desactivación porque se podía hacer esfuerzos para seguir editándola.

Por una sencilla razón, nos estábamos asfixiando, necesitábamos oxígeno. Habíamos llegado a un punto vacío. Ya no había ideas nuevas. Entonces buscamos un pretexto: Su financiación. Y se produjo la diáspora. Posiblemente los que dirigimos APUMARKA seamos conscientes de lo que aquí expreso. Necesitamos un poco más de tiempo para continuar investigando. En todo caso, la historia me juzgará.

¿Se considera un outsider de la literatura puneña?

Un outsider es un extraño, alguien que viene de fuera, por lo tanto es un desarraigado. Es posible que mi ausencia de Puno que fue larga y prolongada y que fui hechura de los intelectuales cusqueños: Luis Nieto Miranda, Gustavo Pérez Ocampo, Raúl Brozovich, Ángel Avendaño, etc. haya significado estar ausente en las antologías de José Luis Ayala y de Omar Aramayo. Pero si un outsider es también aquél que va contra la corriente, que cuestiona los principios teóricos que vienen de Europa, la globalización que busca destruir la identidad de los pueblos, la literatura regional marginada, la cosmovisión que impide llegar a la filosofía, etc. entonces soy un outsider. Muchos desearían que haya una sola voz, las voces disímiles asustan. Por eso amo la literatura porque te permite crear una realidad ficticia y en ella te envistes de poder y eliminas lo imperfecto o sea eliminas a quien tienes que eliminar. Por eso me odian los que creen que se hallan retratados en mi obra, particularmente en “La agonía de Kamachiq”

Finalmente, qué opinión tiene sobre la poesía de Padilla.

Leí la traducción de José Luis Velásquez Garambel, pero no los poemas que se hallan en quechua. No soy bilingûe coordinado. Padilla es limeño, no sé si su lengua materna sea el quechua. Si no fuera el caso, podría especular que se estructuró su poesía desde el idioma español. O sea como Rubén Darío. Él escribió su poesía en español, pensando en francés.

martes, 26 de enero de 2010

II ENCUENTRO INTERNACIONAL DE SIKURIS CANDELARIA 2010




El conjunto de Sikuris 27 de Junio Nueva Era ha convocado al II Encuentro Latinoamericano e Internacional de Sikuris a efectuarse en Puno del 03 al 09 de febrero del 2010, teniendo como marco la celebración de la festividad de la Virgen de la Candelaria , cara moderna de nuestra Pachamama, y los 40 años de vida institucional.



De todos los instrumentos pre-hispánicos aún vigentes, la ejecución del siku o zampoña ha logrado no sólo un crecimiento geométrico en el país, especialmente Lima, la capital, sino que ha traspasado nuestras fronteras y ha llegado a las grandes urbes latinoamericanas como Buenos Aires y Santiago de Chile, y tiene una presencia significativa en el hemisferio norte, especialmente Norteamérica y Europa, y en algunas ciudades importantes su ejecución se realiza de manera constante.



Siendo concientes de esta realidad, es que el II Encuentro Latinoamericano e Internacional de Sikuris tiene el objetivo de continuar hermanando a nuestros conjuntos regionales y latinoamericanos, afirmar nuestra cultura andina e influenciar en las agrupaciones musicales que se desarrollan en Europa, Norteamérica y otros lugares del planeta para que contribuyan a esta afirmación cultural y no sean arrastrados a la depredación de la misma.



Este encuentro se realizará en Puno del 03 al 09 de febrero del 2010, precisamente por ser esta región sur del Perú el centro más importante de Latinoamérica en cuanto a la música sikuriana, no solo por la gran cantidad de conjuntos e integrantes que la conforman, sino además por la notable diversidad de estilos sikurianos existentes y vigentes en esta región circundante del Lago Titikaka.



En este II Encuentro, participarán activamente los conjuntos de sikuris de la Región Puno para que el vínculo hacia estas agrupaciones del país y el extranjero sea colectivo y la influencia de la música de nuestro altiplano puneño sea difundida alrededor del planeta en sus diversos estilos (sikuri, sikumoreno, ayarachi, isla siku, etc.)



PARTICIPANTES



Lo harán agrupaciones sikurianas de los 4 países andinos donde se ejecuta el siku en su forma contemporánea: Perú, Bolivia, Argentina y Chile. Y además está invitada una institución sikuriana de Cali, Colombia.



También estarán presentes delegaciones de sikuris que ejecutan de manera constante el siku tanto en Norteamérica como en Europa, y que en los últimos años vienen a Puno a tocar junto a Sikuris 27 de Junio Nueva Era, así como con otras instituciones como Huj Maya, Altiplano, 10 de Octubre y otras. Todos los conjuntos de la región y en todos los estilos de ejecución también están invitados a participar



OBJETIVO DEL II ENCUENTRO



Los más importantes son:
· Estrechar lazos con los conjuntos de sikuris de Latinoamérica y el resto del mundo;
· Promocionar la festividad de la Candelaria / Pachamama internacionalmente, así como las otras celebraciones sikurianas de nuestra región;
· Afirmar a Puno como el centro sikuriano más importante del orbe por la cantidad de estilos, de conjuntos y de ejecutantes;
· Que el sikuri sea la vanguardia para difundir la literatura y el arte puneño en el mundo,
· Fortalecer la interculturalidad del Proyecto Curricular Regional de Puno, afirmando la cultura aymara, quechua, uro y amazónica de nuestra región en el contexto universal, y
· Evaluar las actividades efectuadas en función a los acuerdos del I Encuentro realizado durante el mes de febrero del 2009.
ACTIVIDADES DURANTE EL II ENCUENTRO
Son varias, pero las hemos agrupado en las siguientes:
· De carácter ritual (coca kintuy, wilancha, serenado y ch’alla)
· De carácter académico (exposiciones sobre la música contemporánea, ejecución del siku en el mundo y taller de construcción de sikus)
· De carácter festivo (participación en las albas, víspera, concurso, parada y actividades de confraternidad durante la festividad Virgen de la Candelaria )
· Arte total (pre feria internacional del libro puneño, pintura, poesía y otros géneros musicales)
Durante este II Encuentro también se estará presentando un calendario de la ejecución del siku en nuestra región, en la que se dará cuenta de las celebraciones que tienen como eje a los sikuris (3 de mayo en Huancané y Vilquechico, albas del 14 de setiembre en Acora, Concurso de zampoñadas el 8 de octubre en Yunguyo, por ejemplo), para que los interesados tanto de nuestra región como del extranjero, puedan visitar esas celebraciones festivas y de esta manera difundir la música tradicional de nuestros pueblos.
Son varios los conjuntos de la región que ya se han sumado a este II Encuentro y quienes estén interesados en participar lo comunican oportunamente al mail: http://es.mc241.mail.yahoo.com/mc/compose?to=sikuris27jne@hotmail.com
PROGRAMA DE SIKURIS 27 DE JUNIO NUEVA ERA EN LA FESTIVIDAD VIRGEN DE LA CANDELARIA / PACHAMAMA 2010
Y DEL II ENCUENTRO INTERNACIONAL DE SIKURIS
ENERO 2010
Sabado 2. Tradicional wiphaña; inicio de actividades 2010 y apertura de la celebración de los 40 años de vida institucional
Viernes 08. Primera reunión preparatoria del II Encuentro Internacional de Sikuris
Miércoles 13. Participación en Reunión Multisectorial convocada por el Municipio de Puno
Jueves 14. Participación en la presentación de la festividad Candelaria 2010 – Estadio Torres Belón
Jueves 21. Segunda reunión preparatoria del II Encuentro Internacional de Sikuris
Domingo 24. Desfile con motivo del aniversario de la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno
Jueves 28. Tercera reunión preparatoria del II Encuentro Internacional de Sikuris y Pre Feria Internacional del Libro
FEBRERO 2010
Lunes 01. Participación en la víspera de la festividad Candelaria / Pachamama – Parque Pino
Martes 02. Participación en la misa de fiesta y procesión de Candelaria / Pachamama
Miércoles 03. Arribo de delegaciones nacionales e internacionales.
Coca Kintuy (Acto ritual) – Casa de la Cultura
Inauguración de la muestra pictórica “Sikuris de fuego y aire” de Moshó – Casa de la Cultura
Participación en el Auto Sacramental de la Diablada – Coliseo Cubierto
Jueves 04. Tradicional Wilancha (Sikuris del Barrio Mañazo).
Inauguración del II Encuentro Internacional de Sikuris – Islas de Los Uros
Ch’alla a la Mama Q ’ota y Serenado de sikus – Islas de Los Uros
Taller de construcción de sikus (Alfonso Cañazaca de Los Aymaras de Huancané).
Viernes 05. Exposiciones sobre la ejecución del siku en el mundo y la música contemporánea. (Ponentes de Puno, Lima, Argentina, Chile, Bolivia, Estados Unidos, Austria, Madrid, Roma y otros) – Auditorio de la MPP
Ch’alla a las delegaciones nacionales e internacionales.
Pasacalle por la ciudad de Puno. Visita a conjuntos de sikuris
Sábado 06. Participación en misa de alba en el Santuario Virgen de la Candelaria , reunión de confraternidad, ensayo final y víspera de Octava.
Domingo 07. Participación en el Concurso de Danzas con trajes de Luces en el Estadio Enrique Torres Belón. Ubicación Nº 28. Recepción al conjunto
Lunes 08. Parada y Veneración a la Virgen de la Candelaria / Pachamama. Ubicación: Nº 08. Recepción al conjunto
Martes 09. Primera Pre-feria Internacional del Libro y Arte Total – Plaza de Armas.Presentación del calendario festivo de los sikuris y continuación de exposiciones.
Plenaria, acuerdos y clausura del II Encuentro Internacional de Sikuris – Auditorio de la MPP
Miércoles 10. Participación en la II Parada de Sikuris. – Recepción al conjunto
Jueves 11. Recepción al conjunto
Viernes 12. Renovación de Consejo Directivo período 2010 – 2011. Recepción al conjunto
Sábado 13. Cacharpari, Subida al tradicional Arco Deustua y despedida de delegaciones nacionales e internacionales.
5omingo 14. Tradicional K’einachi (entrega del cargo al nuevo alferado)

miércoles, 20 de enero de 2010

De escuela rural a grupo intelectual/ La formación del grupo Orkopata


Escribe: Osmar Gonzales


Agradecimiento: El presente artículo fue cedido para el blog por el destacado poeta y narrador Omar Araayo, bajo consentimiento del autor, por lo que agradecemos esta colaboración que nos permite conocer acerca de este importante proceso histórico.



En setiembre de 1926 apareció en Puno el primer número del Boletín Titikaka, bajo el liderazgo de Gamaliel Churata, seudónimo de Arturo Peralta.(1) Publicación de vanguardia conformada por un grupo de escritores que se habían conocido desde pequeños, específicamente desde la experiencia educativa que José Antonio Encinas puso en movimiento durante los años 1907-1911 en el Centro Escolar de Varones No. 881. Encinas fue un prominente educador perteneciente a la generación del 900, pues nació en 1886, coetáneo de Víctor Andrés Belaúnde (1883), Francisco García Calderón (1883), José Gálvez (1885), José de la Riva Agüero (1885), Ventura García Calderón (1886), Felipe Barreda y Laos (1888), Pedro Zulen (1889), entre otros.

Encinas ejerció su labor pedagógica sobre los niños que conformarían parte de la futura generación del Centenario de la Independencia o de 1921, a la que pertenecieron Jorge Basadre, Luis Alberto Sánchez, Raúl Porras Barrenechea, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre o César Vallejo.

Encinas nació el 30 de mayo de 1886 en Puno. Estudió primaria en la escuela municipal de José María Miranda (primaria) y secundaria en el Colegio Nacional de San Carlos, el único de este nivel que existía en la mencionada ciudad. Luego, hacia 1904, se traslada a Lima y estudia en la Escuela Normal de Varones, en donde se titula como normalista en 1906.(2) En ese momento regresa a su Puno natal para hacerse cargo del Centro Escolar 881 a partir de 1907, luego de superar ciertos reparos que se obstinaba en poner a su nombramiento el prefecto Manuel Eleuterio Ponce; resistencias que Encinas entiende por el carácter caudillista y tradicional de Puno, pues era simple venganza a la oposición que había ejercido en contra del Partido Civil y su candidato a la presidencia de la República, José Pardo (al final victorioso). Sólo la persistencia de Encinas logró que se cumpliera la disposición de ejercer la docencia en el ahora ya legendario Centro Escolar. (3)

El Centro Escolar 881 estaba “enclavado en una región donde el caciquismo político había alcanzado el máximo de su poderío”, afirma el maestro. Esta afirmación se torna más dura si consideramos que la realidad política peruana era, hacia la época que escribía Encinas, un mosaico en donde la autoridad de un Estado central era sólo una quimera, y el territorio una distribución de poderes locales que no solo disponían de tierras y hombres al interior de los límites de sus propiedades, sino que incluso podían hacer representar sus intereses particulares en el Parlamento, conllevando todo el paquete de privilegios que ello supone. A esta forma de organización política Víctor Andrés Belaunde lo llamó “caciquismo parlamentario”. En otras palabras, Puno era, como lo describe Encinas, la expresión más grave de una situación política extrema; y ahí debió realizar su labor pedagógica. El Centro Escolar 881 no era, pues, una prioridad para las autoridades locales, y Encinas tuvo que buscar la manera de desempeñar sus labores superando las incomodidades de un lugar inapropiado, con muchas carencias, oscuro y que no estimulaba el aprendizaje. Por ello, para contrarrestar estas dificultades, y dentro de lo que a la postre fue un elemento característico de su propuesta educativa, Encinas se empeñó en comunicar a sus alumnos con la naturaleza y el aire libre.

La renovación de la enseñanza que capitaneó Encinas abrevaba de dos influencias básicas: el indigenismo y el positivismo, y de lecturas que realizó de Pestalozzi, Rousseau y Froebel.(4) De manera resumida, que luego ampliaré, puedo señalar que Encinas concebía a la educación (a la que denominaba en su proyecto renovador Escuela Social, Nueva o Activa) como el motor del desarrollo; la nueva enseñanza de Encinas buscaba incorporar al indio a la sociedad, proveerle las herramientas necesarias para que labre su futuro y pueda mejorar las condiciones del entorno social y económico.

Los pilares de la nueva educación

Encinas buscó cimentar las bases de una escuela laica, democrática, utilitaria y libre, en la que todo acto educativo debería partir de la propia experiencia del niño-educando.(5) Por todas estas razones, Encinas llamó a su experimento educativo “escuela social”, y sobre ella reflexionó en su libro “Un ensayo de Escuela Nueva en el Perú”, de 1932 (aunque escrita en 1928, en Cambridge), con Prólogo de su discípulo predilecto, Gamaliel Churata, y que fue publicada por la Imprenta Minerva, la que fundaron los hermanos José Carlos y Julio César Mariátegui.

No cabe duda que Encinas tuvo éxito en lo que se propuso, los resultados que cosechó fueron los que el maestro esperó alcanzar, a pesar de partir de las más duras circunstancias, como lo testimonia Gamaliel Churata, en el Prólogo mencionado. En él rememora: “El Centro Escolar 881, ha sido una escuela proletaria, atenido al sentido que le imprimiera su conductor y en gracias a los niños del pueblo, muchos de los cuales asistían descalzos y después de batallar rudamente en los talleres para lograrse esos minutos de educación mental”.(6)

La propuesta educativa de Encinas parte de la premisa de que: “El más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar en una democracia es el de maestro de escuela”.(7) Desde esta afirmación se puede entender mejor su propuesta educativa que consideraba a tres factores: maestro, escuela y estudiante. El maestro y el estudiante podían aprender juntos a partir de la interacción democrática que se debía establecer entre ellos. La enseñanza que impartió Encinas se refleja en su mencionado libro, en el que ofrece sagaces opiniones acerca de las personalidades de sus alumnos, a quienes conocía perfectamente en sus específicas formas de ser.(8) Esto no es casual, pues para Encinas cada estudiante era una individualidad que merecía un tratamiento adecuado, lo que entra en el dominio de la psicología infantil: “El niño tiene consigo el proceso de la raza, la historia de una familia, la influencia de una sociedad”.(9) Para Encinas, “[c]ada alumno tenía un valor relativo”.(10) Por tanto, el maestro debe atender su cultura sin prejuicios y respetando sus peculiares modos de comportarse. Desde esta perspectiva, los “insolentes” o “rebeldes” son objetos de comprensión, pues se les reconoce que tienen una personalidad nítida, y que no debían ser tratados con una actitud punitiva. De este modo, el maestro no es solo quien imparte el conocimiento, sino alguien que es capaz de aprender de la vida y experiencia que cada alumno porta. En una educación práctica, el maestro es, al mismo tiempo, psicólogo y apóstol: “El propósito que un maestro debe perseguir no es enseñar sino edificar, construir con los materiales que el estudiante aporte”. (11)

El Centro Escolar 881 actuó en un terreno preparado por otras experiencias educativas, como la del maestro José María Miranda, luego de la Guerra del Pacífico, que buscaba ayudar al indio; la del fraile Francisco Velarde, cuyo seminario no era para nada una escuela reaccionaria pero que sin embargo no aportó en el conocimiento técnico ni en el plano ideológico; pero sobre todo las de Francisco Chuquiwanka Ayulo y Telésforo Catacora, “dos grandes espíritus del altiplano en quienes sobrevivía con toda su pureza las excelencias de la raza”, como los definía Encinas. (12)


Por otra parte, la educación no puede estar desvinculada de la historia nacional (que hay que cultivar con patriotismo, sin caer en el chauvinismo, advierte Encinas) ni de la vida misma, sino que debe ubicarse con convicción en su propia realidad, y lo que ésta le muestra al maestro es lo evidente, la miserable situación en la que vive el indio. Por ello, Encinas se lamenta que “[l]a Escuela ve con indiferencia el doloroso estado en que se encuentra el indio”. (13)

Si Puno explica el Centro Escolar, este modifica Puno, sostiene Encinas. Entonces, el papel de la escuela debe ser contribuir a transformar el entorno social, cultural y económico en el que vive el indio: “El Perú debe resolver el problema del indio mediante una intensa acción social, en la que el maestro debe ser uno de los elementos de mayor valía”. (14) Solo así las propuestas y acciones educativas tendrán algún efecto. Desde este modo de enfocar el tema educativo, Encinas considera superfluo e inútil entregar un libro al indio, precisamente por el medio hostil que lo rodea, y no por impedimentos “naturales” de la raza, como se acostumbraba a afirmar en esos años. Esto, a su vez, supone una diferente valoración de lo que es un libro: “El libro no es un conjunto de pliegos de papel o un conglomerado de palabras impresas, es el vehículo para propagar ideas, para transformarlas y aplicarlas”. (15) Como parte de la vida misma, el libro la enriquece.

Otro pilar de la propuesta de Encinas es la laicidad de la enseñanza. Los niños debían ser limpios de mente, aunque sean pobres, deben crecer sin angustias existenciales, sostenía. Por ello, la escuela debe dejar atrás el peso de la iglesia, o mejor dicho, a ese tipo de educación que crea en los niños temores espirituales; y tengamos en cuenta que cuando Encinas dice “iglesia” se refiere a “iglesia católica” específicamente, debido a la influencia que esta había llegado a adquirir —en un proceso de varios siglos—, en la vida rural peruana, constituyéndose en parte de los eslabones de la explotación del indio, junto al prefecto y juez de paz. El propio Encinas fue protestante o, en todo caso, mantuvo relaciones estrechas con el adventismo. En cualquier caso, su biografía personal se inscribe al interior de un proceso que ha señalado Cynthia Vich, cual es el de la creciente presencia que desde el último tercio del siglo XIX habían ido adquiriendo los grupos protestantes en la enseñanza de Puno, cuya influencia se irradiaba al 44% de los estudiantes puneños, por lo menos.(16) De esta manera, y en un ambiente de caciquismo político en el que uno de sus pilares era la iglesia católica, no es de extrañar que Encinas propugnara la tajante separación entre educación y religión. En este razonamiento, para Encinas, el alumno debía descubrir en sus propias experiencias, y no en razones metafísicas, la base del conocimiento.

Complementariamente a la laicidad, la educación debía ser utilitaria, y el estudiante ha de tener relación directa con la vida y la naturaleza, afirma Encinas. En esa perspectiva, la división de las materias, como acostumbra la enseñanza tradicional, resulta anti-pedagógica. Con esta rotunda modificación de perspectiva enarbolada por Encinas, la escuela cambió su manera de instruir: “Al texto y la monótona tarea de ‘dar una lección’ y de ‘tomarla’ había reemplazado la explicación del profesor, la interrogación del estudiante, el diálogo entre maestro y discípulo, el problema, la observación y la experiencia”.(17) Aunado a todo ello, estaba la necesidad del respaldo o conocimiento técnico, cuya ausencia explica, para Encinas, que muchas veces el esfuerzo individual o colectivo se haya visto frustrado en alcanzar sus objetivos.

Otra renovación que impulsó Encinas fue el instalar en el Centro Escolar talleres prácticos. Los de sastrería y zapatería fueron importantes, pero su labor fue mediatizada por no contar con los materiales necesarios para que funcionaran adecuadamente. Otro taller fue el de carpintería, que era el de mayor aceptación entre los niños. El trabajo manual era entendido como un estímulo para la actividad creadora y no solo como una actividad de entretenimiento. Luego se instalaría el importantísimo —por sus consecuencias futuras— taller de tipografía, “cuyo éxito hay que medirlo por el interés que despertó entre los escolares y el impulso que determinó en ello para orientarse hacia la literatura y el periodismo”,(18) como lo demuestra la cantidad y calidad de escritores y poetas que salieron del Centro Escolar 881.(19) Un papel importante en este taller de tipografía lo cumplió el también alumno Luis Rivarola, quien fungió a su vez como maestro del oficio, enseñando la encuadernación de libros.(20) Posteriormente, Aurelio Martínez, otro alumno del Centro Escolar, llegó a ser bibliotecario del colegio San Carlos, en donde aplicaría los conocimientos adquiridos en su colegio para restaurar libros. Churata mismo llegaría a trabajar en la Biblioteca Municipal Pública de Puno en donde también empastaba libros para ponerlos a disposición del público. José Luis Ayala, escritor puneño contemporáneo que se ha dedicado a revalorar a los creadores de su región, refiere:

”Los alumnos Aurelio Martínez y Luis de Rodrigo, compañeros del poeta Mostajo afirmaban que el profesor Rivarola les enseñó a cajear con tipos de plomo, muy usados. Una vez armada la página, la llevaban a la imprenta de Eduardo Fournier para imprimir el texto. La tarea consistía en aprender a desempastelar los tipos, clasificarlos y armar una página. La escuela no tenía una máquina impresora grande sino una maquinita a mano con un platillo, sólo para imprimir tarjetas, volantes, invitaciones.” (21)

De esta manera, el taller de imprenta “hizo posible que los alumnos destacados hicieran sus primeros trabajos. Allí nacieron escritores autodidactas que más tarde crearon con indiscutible personalidad una literatura propia”, recuerda con orgullo Encinas, pues sabe que es parte básica de esa explosión de las letras puneñas. (22)

El sentido de estos talleres era el de incentivar la creatividad de los escolares y ofrecerles la posibilidad de aprender con los objetos directamente y no solo por medio de los textos. Aprender respondía a otra filosofía, en la que era factible equilibrar el tiempo de trabajo con el de descanso: 50 minutos de trabajo por 10 de descanso libre; en la que los niños podían realizar la llamada educación física al aire libre, en parques, tramontando las cuatro paredes de la escuela.

Dentro de este modo de ver la enseñanza, en el que “…el Centro Escolar prepara el ambiente para convertir a Puno en una ciudad —única en el Perú— donde por espacio de dos años debía ser un verdadero laboratorio pedagógico”,(23) no extraña que Encinas no tuviera incomodidad al observar la presencia de la agitación política en la escuela, es más, consideraba que su existencia era positiva.(24) Incluso, al momento de verter sus opiniones acerca de los alumnos, Encinas confiesa que entre estos hubo una izquierda y una derecha. En el Centro Escolar 881 reinó el espíritu de solidaridad y el democrático, en donde se podían ventilar libremente todas las ideas.

Los estudiantes. Perfiles propios

Sin entrar en especificidades, solo señalaré algunos comentarios de Encinas sobre sus alumnos que tuvieron relación con el grupo intelectual Orkopata y sus aledaños. El más destacado fue, sin lugar a dudas, Arturo Peralta, es decir, Gamaliel Churata (unión de nombre bíblico con voz aymara que significa predestinado). De él, Encinas afirmaba que era “la más recia personalidad de la generación que se educó en el Centro Escolar”,(25) y que mostraba una vida interior profunda y auténtica. Al lado de Churata estudiaron destacados niños que habían nacido a fines de los años 1890s (entre 1895 y 1902, aproximadamente), por lo tanto, conformaban uno de los grupos generacionales que dieron rostro a la generación del Centenario. Además de Churata se puede mencionar a su hermano Alejandro (1899), Enrique Encinas (hermano del maestro, 1895), Luis de Rodrigo (seudónimo de Luis Rodríguez, 1897), Alberto Mostajo (1897), Dante Nava (1898), Emilio Romero (1899), Mateo Jaika (seudónimo de Víctor Enríquez, 1900), Aurelio Martínez, Emilio Armaza (1902), entre otros. Todos ellos eran contemporáneos de César Vallejo (1892), José Carlos Mariátegui (1894), Víctor Raúl Haya de la Torre (1895), Raúl Porras Barrenechea (1897), Alberto Sánchez (1900), Jorge Basadre (1903), etcétera.

De Enrique, señala José Antonio Encinas que “mostraba una tendencia al análisis y a la observación en formas poco comunes”.(26) He de mencionar que Enrique Encinas se hizo médico y en 1920, en Puno, buscó a Ezequiel Urviola, aquel personaje magnífico sobre el que Mariátegui depositó tantas esperanzas en la defensa del indio, aunque en verdad era mestizo. Además, mandó a construir, con su propio dinero, un centro educativo en Santa Rosa de Yanaqué (Ácora), en Puno, para niños y campesinos.

Sobre Alejandro Peralta, el maestro Encinas afirmó que era “más dúctil, más comprensivo, más cerca de los camaradas”,(27) carácter que se traduce en su poesía lírica. Emilio Armaza, “chico de prosapia intelectual [que] lleva en su sangre la herencia de la rebeldía”.(28) Luis de Rodrigo era dueño de una “brillante inteligencia”, que “llega a la poesía por eso, por su talento”.(29)

La derecha del Centro Escolar estaba representada por Alberto Mostajo, quien según Encinas, “ha llegado a la poesía, quizás por distinta ruta de la que han seguido Peralta, Armaza o Rodríguez”.(30) José Luis Ayala define a Alberto Mostajo como un “poeta filosofante, vanguardista, humanista, cuya obra poética guarda similitud con la creación vallejiana: Su poesía traduce el mundo real y sus apasionadas lecturas de astronomía y filosofía”, las mismas que se revelan en sus libros Cosmos, de 1925 y Canción infinita, de 1928.(31)

De Emilio Romero observa Encinas que “perfila su carácter dentro de un perfecto equilibrio”,(32) y su trabajo “Monografía del Departamento de Puno” así lo demuestra. En su destacada trayectoria, Romero fue Presidente de la Sociedad Geográfica de Lima, Director del Instituto Geográfico y Director General de Hacienda. Como político fue Ministro de Educación (1959-1960), diputado y senador por Puno.(33) En 1950 coincidió en el Congreso con su maestro, José Antonio Encinas, también senador por Puno. Además, fue embajador y profesor universitario. Como es fácil advertir, se trató de un grupo de jóvenes escritores con talento e influencia en la vida cultural y política peruana.

Resumiendo el aporte de este grupo, Encinas señala que es reencontrarse con el indio que, al final de cuentas, es hallarse a sí mismo:

La generación de 1907, en Puno, ha escogido este camino [de ir hacia el indio]; el Indio es el centro de toda su actividad. No la domina en esta tarea un espíritu de piedad, ni desea convertirse en defensora de los derechos vulnerados de aquel. Hace algo más: funde sus intereses y sus sentimientos con los del Indio, siente bullir en sus venas sangre india. No es una generación indiófila; es el Indio mismo que vive en ellos. (34)

Churata y su trayectoria. Otros grupos

Churata sería el verdadero líder, el caudillo cultural, de su grupo generacional, incluso desde los tiempos del Centro Escolar 881. Contra la creencia extendida, Churata no nació en Puno sino en Arequipa. (35) Apenas a los 8 años de edad ya conocía la biblia y podía recitar de memoria el “Cantar de los cantares”. Desde muy niño, la vida intelectual de Churata fue intensa: por ejemplo, aun en el Centro Escolar, junto con Enrique Encinas, fundó el periódico “El Profeta”. Al parecer, ni siquiera pudo concluir la primaria, pero ello no fue obstáculo para su ruta intelectual. Posteriormente, conformó en 1915 el grupo “Bohemia Andina” y editó su página literaria “La Tea” (1917-1918) en la que firmaba sus artículos con el seudónimo de “Juan Cajal”. Muchos de sus colaboradores utilizaban seudónimos, a excepción de Emilio Armaza y Aurelio Martínez. En consecuencia, quienes firmaban los artículos de la revista eran los siguientes personajes: Goy de Hernández, Víctor Villar, Gustavo Sánchez, Isaac G. Iturry, José Rossel y Puga, Juan José Jiménez, entre otros. No he podido identificar a quienes corresponden estos seudónimos. Parte de ellos habían estudiado en el Centro Escolar 881 y participarían después en el grupo Orkopata.

Posteriormente, Churata viajaría a Bolivia, en donde estaría presente en la formación del grupo potosino “Gesta Bárbara”, de Carlos Medinaceli.(36) Desde 1919, después de su regreso a Puno, reunió —al parecer en su propia casa, ubicada en la parte más elevada del cerro, en tertulias y fiestas, donde tanto se discutían temas de literatura como se disfrutaba de cantos, bailes y chicha de jora—, a buena parte de sus condiscípulos del Centro Escolar 881, y otros más, con los que fundó y dirigió el grupo Orkopata (voz aymara y quechua que significa “arriba del cerro” por la referencia al lugar de sus reuniones) y su Boletín Titikaka, que tuvo una vida paralela a la revista Amauta, de Mariátegui. Como vemos, lo aprendido con Encinas había sido fundamental.

Orkopata y el Boletín Titikaka

Boletín Titikaka cerraba un círculo virtuoso de trayectorias individuales que ahora eran capaces de dar forma a un colectivo, luego de seguir, muchos de ellos, un camino similar. En efecto, sus integrantes, luego de terminar primaria en el Centro Escolar 881, siguieron sus estudios de secundaria en el colegio San Carlos (como ya mencioné, el único de este nivel en Puno), otros irían a estudiar a Arequipa; luego, algunos llegarían a estudiar en la Universidad San Marcos o en la de Arequipa. Fue a su regreso a Puno que se reencontrarían, cuando ya bordeaban los 30 años de edad, es decir, en plena madurez y creatividad, estadio vital que se traduce sin lugar a dudas en Boletín Titikaka. Entre algunos más, quienes participaron en Orkopata fueron: Churata, Inocencio Mamani, Emilio Vásquez, Diego Kunuruna, Alejandro Peralta, Mateo Jaika y Eustaquio Aweranka. En diferentes momentos participaron Julián Palacios, Francisco Chukiwanka Ayulo, Emilio Romero, Luis de Rodrigo, Emilio Armaza y Segundo Núñez Valdivia.(37) Entre sus joyas se encuentra un texto del muy joven entonces Jorge Luis Borges (“Leyenda policial”, abril de 1927).

Como he mencionado, Boletín Titikaka y Amauta siguieron caminos similares. Ambas publicaciones aparecieron entre agosto y setiembre de 1926 y declinaron en 1930, además que buena parte de sus colaboradores firmaba en las dos publicaciones. Cuando Mariátegui murió, Boletín Titikaka (número 34, de abril de 1930) le rindió un emotivo homenaje en sus páginas. A pesar de no conocerse personalmente, los unía el respeto mutuo y la correspondencia de visiones e ideales. En el número 32 de Amauta (agosto-setiembre de 1930), Churata publicó su “Elogio de José Carlos Mariátegui”. Ambas revistas, además, constituyeron la vanguardia estética e ideológica de su tiempo, gracias en gran medida a la labor de Churata, quien se preocupó por romper los marcos provincianos y proyectar los ecos de su revista hacia todo el mundo; cosmopolitismo nacido en el Altiplano. Al parecer fue en estos años que Churata empezó a redactar su gran obra y que recién publicaría en 1957, me refiero a su indescifrable El pez de oro.

Final

El proceso seguido por los pequeños alumnos del Centro Escolar No. 881 de Puno es extraordinario, aunque no sé si excepcional. Se trata de la conformación de un grupo intelectual que se inicia desde la más temprana edad y se cristaliza tres décadas después con la conformación del grupo Orkopata y su Boletín Titikaka. Para utilizar un término de Carlos Altamirano, es una microsociedad que tiene su origen en otra microsociedad. Y, como ocurriera repetidamente en el Perú de inicios del siglo XX, no surgió desde el centro de la modernidad o de lo integrado, sino desde la periferia, la atrasada región altiplánica, Puno, y por afuera de la academia, de lo oficial.

Desde el complejo entramado social, cultural, subjetivo, político, amical incluso, liderado por Churata, estos escritores y poetas pensaron el tema del indio, de la nación y el cambio social. Lo que aprendieron en el Centro Escolar No. 881 dejó su impronta en el espíritu de aquellos niños que, cuando hombres, siguieron cultivando sus raíces andinas y, por ello mismo, capaces de dialogar con el mundo entero.

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS:

(1) Agradezco la información y comentarios que me brindó el escritor aymara José Luis Ayala.
(2) Así lo consigna la revista Prisma año III, núm. 20, Lima, 1 de enero de 1907, pág. 9, en la que Encinas aparece al lado de sus otros compañeros de la Escuela Normal de Varones, como Humberto Bouroncle, Javier Adrianzén y Alejandro Lezcano, Carlos Adrianzén, Luis Bouroncle, Luis Cavero, Miguel Ángel Cornejo, Jesús Dávila, Arístides Guillén, Manuel A. Hierro, Humberto Luna, Isaac Mostajo, Benigno Pinto, Alfredo Prialé, Arturo Revoredo, José M. Segura y Gonzalo Salazar.
(3) Encinas se erigió como un personaje público de gran trascendencia en la vida peruana. Luego de su participación en el Centro escolar 881 regresó a Lima, en San Marcos se graduó Doctor en Letras y Jurisprudencia (1918). En 1919 fue elegido parlamentario por Puno, pero en 1923 el presidente Augusto B. Leguía lo deportó. Encinas pasó su exilio en diferentes países, como Guatemala, Gran Bretaña (en Cambridge obtuvo el Master in Science), Italia, Francia y España. Como muchos exiliados, Encinas regresó al Perú luego de concluido el oncenio legista. En 1931 fue elegido Rector de San marcos, pero al año siguiente Luis M. Sánchez Cerro cerró la universidad. El segundo exilio para Encinas vendría en 1935, durnte el gobierno del también fascista (como Sánchez Cerro) Óscar R. Benavides. No obstante, en 1936, Encinas fue elegido senador en ausencia. Durante su estadía fuera del país recorrió Estados Unidos y Cuba. Regresó al Perú en 1945 y fue vuelto elegido senador, cargo que ocupó hasta 1956, dos años antes de su muerte. En 1946 había pedido licencia para ocupar el cargo de director del Instituto Indigenista Peruano. Otros títulos que publicó son Historia de las universidades de Boloña y Padua (1933), Higiene mental (1936) y La educación de nuestros hijos (1938).
(4) De Rousseau dice Encinas que fue el “verdadero panegirista de la libertad integral”, y de Pestalozzi y Froebel, que son “los dos más grandes amigos de los niños” (pág. 179).
(5) Aurora Marrou Roldán, “José Antonio Encinas Franco”, Ministerio de Educación, Grandes educadores peruanos, MED-GTZ, Lima, 2003
(6) J.A. Encinas, Un ensayo de escuela nueva en el Perú, Imprenta Minerva, 1932, “Prólogo” de Gamaliel Churata, pág. IV
(7) op. cit., pág. 1. Debo señalar como hipótesis, que esta revaloración del papel del maestro de escuela tiene un decisivo impulso en la discusión y labor que realizaron las llamadas “mujeres ilustradas” del tercio final del siglo XIX e inicios del XX, al interior de sus planteamientos de reformas educativas. Me refiero a María Alvarado, Mercedes Cabello de Carbonera, Zoila Cáceres, Teresa González de Fanning, entre varias más.
(8) Pero no solo eso, Encinas siguió las evoluciones de sus discípulos más allá del Centro Escolar, por ello puede señalar, además de sus temperamentos, las tareas que están desempeñando en la actualidad: Juan González era sereno de espíritu, ahora es militar, como Manuel Morales y Gustavo Bello. Los “díscolos” Remigio Cabala es abogado, José A. Cabrera farmacéutico y José Costa oficinista. Estos son unos poco ejemplos del conmovedor registro que el maestro Encinas tenía de sus discípulos. En su libro hace una descripción mucho más detallada que vale la pena leer.
(9) op. cit., pág. 176
(10) op. cit., pág. 186
(11) op. cit., pág. 17
(12) op. cit., pág. 83
(13) op. cit., pág.15
(14) op. cit., pág. 57
(15) op. cit., loc. cit.
(16) Cynthia Vich, Indigenismo de vanguardia en el Perú: un estudio sobre el Boletín Titikaka, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2000
(17) J.A. Encinas, op. cit., pág. 121
(18) op. cit., pág. 18
(19) Aunque hay que señalar que Puno vivió, en los inicios del siglo XX, una efervescencia cultural, pues a los nombres asociados al Centro Escolar 881 habría que agregar los de los periodistas Federico y Ernesto More, y al poeta Carlos Oquendo de Amat, quien inauguró el libro objeto con 5 metros de poema, publicado en forma de acordeón por la Imprenta Minerva también. Otro artista destacado fue Domingo Pantigoso. ¿Qué hace, o cuáles factores hacen posible que en un mismo momento se concentre en una sociedad determinada tanto conocimiento y creatividad, más allá de diferencias de clase, género o regionales? (No dejemos de lado la apropiación de la palabra escrita por parte de los trabajadores anarquistas, también desde fines del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX). Es una pregunta que no me siento capaz de responder.
(20) Luis Rivarola fue maestro secundario, presidente de la Casa del Maestro de Puno y colaboró en la revista Puno Pedagógico.
(21) José Luis Ayala, Alberto Mostajo. Delirio y tragedia de un poeta vanguardista y metafísico, Arteidea grupo editorial, Lima, 2009, pág. 21
(22) op. cit., pág. 22
(23) J.A. Encinas, op. cit., pág. 164
(24) op. cit., pág. 51
(25) op. cit., pág. 225
(26) op. cit., pág. 219
(27) op. cit., pág. 221
(28) op. cit., pág. 224
(29) op. cit., pág. 225
(30) op. cit., loc. cit.
(31) op. cit., pág. 27. Por juegos crueles del destino, los condiscípulos Enrique Encinas y Alberto Mostajo se encontrarían, con los años, en el manicomio Víctor Larco Herrera. El primero como médico; el segundo como paciente. El final de Mostajo nos recuerda que varios de los talentos literarios hicieron el mismo recorrido, como Mercedes Cabello de Carbonera, Francisco García Calderón, Martín Adán.
(32) J.A. Encinas, op. cit., pág. 232
(33) La labor parlamentaria de Encinas se puede ver en Diseñando el Perú. José Antonio Encinas-Alberto Ulloa Sotomayor, Cilse, Lima, 1991
(34) op. cit., pág. 237
(35) José Luis Ayala, Mariátegui y la inteligencia andina peru-boliviana. El Amauta frente a la Guerra del Chaco, arteidea grupo editorial, Lima, 2009, págs. 218-219
(36) Carlos Medinaceli (1898-1949) fue un importante escritor y poeta boliviano hasta la mitad del siglo XX. Fue el animador del movimiento literario Gesta Bárbara. Medinaceli en el que participó Cuarta, pero en general se constituyó en uno de los impulsores más importantes de círculos intelectuales y literarios de su país. También fundó periódicos como El Diario, La Propaganda y La Democracia (Potosí), y La Razón (La Paz). Su obra emblemática es La Chaskañawi, aunque también es autor de un gran número de ensayos y artículos de crítica literaria.
En los años 30, más precisamente en 1933, luego del saqueo a su casa en pleno gobierno fascista de Sánchez Cerro, Churata debió salir del país por su filiación comunista y se instaló, nuevamente en Bolivia, en donde vivió tres décadas (regresó al Perú en 1964, cinco años antes de morir). Se dice que en diferentes periódicos y revistas de ese país publicó cerca de 6 mil artículos, algunos de ellos han sido recopilados por Guissela Gonzales Fernández en el libro El dolor americano (Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos, Lima, 2009).
(37) Ulises Juan Zevallos Aguilar, Indigenismo y nación. Los retos a la representación de la subalternidad aymara y quechua en el Boletín Titikaka (1926-1930), IFEA-BCRP, Lima, 2002

jueves, 14 de enero de 2010




Escribe: Alfredo Herrera Flores



Ya está en circulación el número 27 de la revista Sieteculebras, que impulsa, edita y dirige Mario Guevara, y que el 2010 cumple nada menos que diecinueve años de infatigable pero laboriosa tarea editorial.


Este número corresponde al periodo de diciembre del 2009 a marzo de 2010 y como ha sido su objetivo desde sus inicios, le da especial cabida a escritores y temas del interior del país, las mal llamadas "provincias" por los centralistas.


Hay una interesante entrevista al narrador Luis Nieto Degregori por el propio Guevara, donde se reitera la idea de que la prensa y los críticos limeños ignoran la literatura del resto del país porque en general ignoran desde siempre al resto del país. Gail Silverman habla de la escritura prehispánica de los incas y manifiesta que esta escritura incipiente se manifiesta en ceramios y textiles. Mauro Mamani Macedo escribe sobre la filosofía de Gamaliel Churata y Carolina Ortiz Fernández reflexiona sobre mujeres y poder en el siglo diecinueve, a propósito de la obra y el pensamiento de Clorinda Matto y Mercedes Cabello.


También hay artículos de Juan Zevallos Aguilar, Mario Wong, Miguel Paz, Julio Meza, Mario Pantoja, Rafael Ojeda, Gherson Linares, Luis Beiro y Jesús Manya; cuentos de Luis Alfonso Lagos y Roberto Vergaray, poesía de Ricardo Quesada, Adriana Arrieta Munguía, Jorge Gaitán Bayona y Alfredo Herrera Flores, así como una bien nutrida sección de reseñas y crítica literaria.

El proyecto curricular regional y la investigación educativa

Escribe: Luis F. Vilcatoma Salas


Una de las características importantes que presenta el Proyecto Curricular Regional (PCR) es su orientación hacia la investigación educativa, traducida en la configuración curricular de un área de investigación y la constitución de la investigación, también, como un contenido transversal que abarca el trabajo pedagógico en todas las áreas curriculares.

En los orígenes de la educación occidental moderna, la investigación constituyó un componente fundamental de la praxis pedagógica, a partir de y gracias a lo cual se originaron las diferentes orientaciones pedagógicas que conocemos; se abrieron espacios fructificantes para la reflexión pedagógica de los propios pedagogos y las disciplinas pedagógicas adquirieron una alta nota de reconocimiento en el conjunto de disciplinas que el saber humano había desarrollado a lo largo del siglo XIX y buena parte del siglo XX; hasta que la tecnología y la comodidad de la sociedad tardo capitalista se encargó de separar al pedagogo del maestro, la teoría de la práctica y convertir a este último en un simple operador pedagógico, dejando la compleja labor del pensar a la responsabilidad del pedagogo no siempre profesor de formación sino intelectual proveniente de otras canteras disciplinares como es el caso de la filosofía, la sociología, la economía, la psicología y otras más.

No se puede desconocer que la pedagogía, en su teoría y en su práctica, es una disciplina que abarca ciencia, doctrina y tecnología orientada estrechamente hacia el desempeño humano en una actividad tan importante como es la formación humana entendida como el despliegue del ser humano en todas sus potencialidades individuales y sociales; de modo tal que todo conocimiento proveniente de la pedagogía y de las disciplinas conexas a ella, sólo tienen sentido y legitimidad para el quehacer pedagógico en tanto contribuyan al entendimiento, mediante la investigación, de la labor del maestro y la solución de los problemas que se presentan en el espacio propio y contextual, regional y nacional, de la institución educativa. Esta característica de la pedagogía es posible que, también, haya inducido sesgadamente hacia una conceptualización exageradamente pragmatista del quehacer docente, y al extremo de separar la teoría de la práctica y al empequeñecimiento de la importancia de la primera frente a una práctica atomizada, ciega y desprovista de las herramientas cognoscitivas fundamental para su entendimiento raigal, como es la práctica del “operador pedagógico”.

La perspectiva pedagógica del PCR, en este sentido, gira al inverso del modelo curricular occidental que separa la teoría de la práctica, buscando más bien, en este caso, su integración que, en un sentido general, es la integración de la teoría con la práctica mediante la investigación científica desarrollada por el propio maestro a partir de sus propias necesidades e intereses asumidos como un colectivo pedagógico en actividad permanente.

La apertura del currículo hacia la realidad concreta en que se desenvuelven los procesos de enseñanza-aprendizaje en el medio regional; realidad escasamente conocida mediante el entendimiento sistemático y científico, más allá de las peculiaridades del hacer ciencia en la cultura occidental y andina, desafía al profesor en sus capacidades intelectivas de observación, descripción, explicación e interactuación con el mundo contextual del que es parte activa y del que sus alumnos proyectan, expresan y traducen un riquísimo conocimiento y experiencia sociocultural, que el currículo debe introyectar en cada uno de sus componentes organizativos hasta lo que es propiamente la programación del profesor y profesora de cada una de sus actividades en el aula.

Estamos hablando, consiguientemente, no sólo de la investigación tradicional bajo el modelo cuantitativo hipotético-deductivo, de espacios grandes y numerosa población, sino también y quizás más importantemente por las razones históricas de construcción de una nueva propuesta curricular regional, de una investigación acción básicamente cualitativa más al alcance de las posibilidades y necesidades del mediador pedagógico y la institución educativa.

La investigación acción es un modelo de investigación que sirve para conocer y para actuar superando, cognoscitiva y prácticamente, de una manera permanente los problemas que el maestro y maestra encuentran en su experiencia pedagógica; para enriquecer los contenidos curriculares y para, en definitiva, apropiarse de los instrumentos conceptuales y metodológicos del quehacer científico en relación a su propia formación y práctica docente.

La ideología dominante, trasuntada muchas veces en la experiencia formativa de los docentes en las instituciones universitarias y no universitarias del nivel superior, ha dejado discurrir la equivocada idea de que la investigación científica es compleja, difícil y costosa y, por ende, alejada de las posibilidades del maestro común y corriente. La dificultad cognoscitiva y actitudinal que, en reiteradas ocasiones, ponen los docentes del área de investigación en las instituciones formadoras de docentes, contribuye perniciosamente en la sedimentación de esta ideología dominante no sólo por su extensión y afirmación en la mente de los profesionales en la educación, sino también en el modelo de dominio-subordinación instituido por los grupos de poder que pretenden, así, arrebatarnos la capacidad de “pensar con cabeza propia” nuestra propia realidad y dejarnos desarmados ante la imposición subliminal de lo que esos grupos y su hegemonía cultural quieren que pensemos.

En esta perspectiva es necesario, entonces, desarrollar curricularmente el área de investigación en el PCR; inteligir sus contenidos y proyectar la matriz curricular que le garantice consistencia y viabilidad, de manera tal que la diversificación y programación curricular tengan en ello asideros convenientes para pensar y actuar “investigacionalmente” en los espacios micro del trabajo pedagógico regional; teniendo en mente que el área curricular, en investigación, apuntala la construcción teórica y práctica de la investigación como competencia y capacidades demostradas tanto de maestros y maestras como de estudiantes; mientras que como contenido transversal posibilita la orientación de todo el sistema curricular hacia la investigación como un medio formativo (aprendizaje significativo por descubrimiento) y como un fin en el desarrollo del perfil de salida o básico de nuestros educandos.